Mad About Scotland: Crail, el pueblo más bonito de la costa de Fife

En Crail todos los caminos llevan al mar y, en concreto, a uno de los puertos de pescadores más bonitos de toda Escocia. Como que ya había estado en Saint Andrews varias veces, el pasado mes de diciembre me apetecía explorar algunos de los famosos pueblos pesqueros de la costa de FifeNos levantamos pronto, nos pusimos en marcha y nos perdimos gracias al GPS, que nos hizo tardar casi 3 horas en hacer 20 quilómetros por caminos de campo… Finalmente, conseguimos llegar a Crail. Eso sí, a partir de ese momento apagamos el GPS y decidimos guiarnos por las señales de tráfico, mucho más fiables (al menos en Escocia).

Vistas del pueblo de Crail

Vistas de la costa de Crail

Crail es un pueblo de postal. Precioso, bonito y visitable en una mañana… Y si además hace tan buen tiempo como el que nos hizo, ofrece unas vistas de la costa del llamado East Neuk de Fife espectaculares. Construido alrededor de su famoso puerto y bahía, ha ido creciendo de forma lenta y parece que el tiempo se hubiera detenido aquí.  La mejor manera de descubrirlo es recorrer su frente marítimo, desde el que se divisa misteriosa la Isle of MayLa isla alberga un faro de principios del siglo XIX, algunas ruinas y es una reserva natural donde anidan muchas aves y crían focas. Para proteger a esta fauna, los ferrys que van allí desde Crail y Anstruther no funcionan del 1 de octubre al 1 de mayo.

Faro de Crail, Escocia

Torre de vigilancia en Crail, Escocia

Playa de Roomebay

Playa de Roomebay

Pasear junto al mar es una buena manera de conocer Crail, de acercarnos a su esencia como los marineros y los pescadores que cada día salen a por pescado. El agua de las olas se filtra entre las fisuras de las rocas de esta playa y crea lagunas naturales que reflejan el paisaje como si fueran un espejo. Hasta que, al final del paseo se divisan los restos del castillo, ahora reconvertido en jardines, del que apenas han sobrevivido las murallas y una torre.

Playa de Crail

Playa de Crail

Castillo de Crail desde el paseo marítimo

Castillo de Crail desde el paseo marítimo

Llegamos así hasta la calle que desemboca en el pintoresco puerto de Crail. Con semejante visión y tantas casas bien conservadas de los siglos XVII y XIX, es perfectamente entendible que el pueblo se haya convertido en una especie de refugio de artistas. Tanto es así que hace años el National Trust decidió restaurar y recuperar las que estaban en peor estado para devolver la gloria pasada a un pueblo fundado en el siglo XII y cuyos orígenes se remontan a los pictos.

Casas de pescadores en Crail

Casas de pescadores en Crail

Puerto de Crail

Puerto de Crail

En un sábado por la mañana, con el frío helado y el cielo azul, el lugar respiraba la típica calma de los lugares que se toman la vida con calma. Los barcos de pescadores reflejándose en el agua, las jaulas para pescar el popular marisco de la zona, el espigón, la playa desierta y llena de algas en invierno… Ideales para dejar pasar los minutos y disfrutar del momento.

Jaulas para pescar marisco en el puerto de Crail

Jaulas para pescar marisco en el puerto de Crail

Barcos en el puerto de Crail

Barcas de pescadores en el puerto de Crail

La vinculación de Crail con la pesca, su motor económico principal quizás hasta la llegada de los artistas y del turismo (aunque el lugar no está para nada masificado), es tan grande que muchas casas se han decorado con motivos marineros. Una incluso había colocado unas langostas en el frontón de la fachada

La cabaña de las langostas en Crail

La cabaña de las langostas en Crail

Mientras que uno de los cottages más cercanos al puerto se ha reconvertido en la cafetería y galería de arte más mona que he visto, y que no esperaba para nada encontrar en un lugar tan remoto. La Crail Harbour Gallery and Tearoom combina con maestría lo mejor de una tienda de decoración bonita con repostería, tés y chocolates calientes para chuparse los dedos. Ideal para entrar en calor y recuperar fuerzas. Para muestra, estas fotos…

Decoración en Crail Harbour Gallery

Decoración en Crail Harbour Gallery

Chocolate caliente en Crail Harbour Gallery and Tearoom

Chocolate caliente en Crail Harbour Gallery and Tearoom

Terraza frente al mar en Crail Harbour Gallery and Tearoom

Terraza frente al mar en Crail Harbour Gallery and Tearoom

Nuestra idea original era acercarnos después de Crail a otros pueblos de la zona como Anstruther, Pittenweem o Saint Monans (donde se casó una de mis amigas, en una iglesia frente al mar mientras un gaitero tocaba… gran momento). Pero el incidente del GPS y las pocas horas de luz del invierno escocés nos hicieron desistir. Eso sí, antes de llegar a nuestro destino en Methil, disfrutamos de un atardecer magnífico en la playa de Leven.

Atardecer en la playa de Leven

Atardecer en la playa de Leven

En cualquier caso, es la excusa perfecta para volver… ya con más tiempo y mejores temperaturas. El reto es andar parte del Fife Coastal Path, una ruta a pie que recorre la costa de Fife desde Newport-on-Tay hasta North Queensferry.

¿CÓMO LLEGAR A CRAIL?

  • En coche (la mejor opción… pero no pongáis el GPS o os hará dar mil vueltas inútiles)
  • En bus desde Saint Andrews o desde Leven (empresa Stagecoach)

Mad About Scotland: leyendas reales en el castillo de Glamis

Después de visitar uno de los valles más bonitos, el mismo día, nos acercamos a uno de los castillos más encantados de Escocia: el Castillo de GlamisRodeado de leyendas y tocado por la historia, incluso Shakespeare ubicó en una de sus salas el asesinato del rey Duncan en la obra Macbeth. Otros van atraídos porque la fortaleza fue el hogar de la infancia de la Reina Madre. Aunque durante nuestra visita no vimos ni a la dama de gris ni al conde Beardie, condenado a jugar eternamente a las cartas con el Diablo, ni al a ninguno de los muchos otros fantasmas que supuestamente se aparecen allí (afortunadamente), la visita fue una gran experiencia. El lugar es espectacular, y el castillo aún más.

Entrada al castillo de Glamis

Entrada al castillo de Glamis

EL CASTILLO DE GLAMIS 

Al final de una avenida flanqueada de árboles se alza, imponente, el castillo de Glamis. Más parecido a un chateau francés que a una fortaleza medieval, ha sido el hogar de los Condes de Strathmore desde 1372, año en que el rey Robert II de Escocia le concedió el castillo a Sir John Lyon, señor de Glamis, que estaba casado con su hija. Desde entonces la fortificación y sus tierras han estado vinculadas a la familia de los Bowes-Lyon, a la que pertenecía la madre de la actual reina de Inglaterra.

La imponente torre central, núcleo del castillo y fuente de leyendas y misterios, se reconstruyó a principios del siglo XV. Un par de siglos más tarde, en el XVII y el XVIII se hicieron algunas restauraciones y ampliaciones que le dieron su aspecto actual. Recorrer todo el camino hasta el parking cruzando parte de los terrenos es una experiencia… Me sentí como si fuera la dueña del castillo y volviera a casa después de una larga ausencia.

Castillo de Glamis

Castillo de Glamis

Puerta de la torre del castillo de Glamis

Puerta de la torre del castillo de Glamis

La entrada se hace desde la parte trasera y todas las visitas al castillo son guiadas, a la hora en punto. Está prohibido hacer fotografías, una práctica que me cuesta entender… porque el interior es de los mejores que he visto. Quizás porque el castillo sigue estando habitado y lo alquilan para eventos, el mobiliario, los tapices, los techos artesonados… todo está en perfecto estado y nos cuenta la historia de los condes de Strathmore a lo largo de 6 siglos.

Comedor victoriano en el castillo de Glamis (créditos: Glamis Castle)

Comedor victoriano en el castillo de Glamis (créditos: Glamis Castle)

Sala de estar del siglo XVII en el castillo de Glamis (créditos: Glamis Castle)

Sala de estar del siglo XVII en el castillo de Glamis (créditos: Glamis Castle)

Además de salas suntuosas, habitaciones lujosas y una capilla encantada por el fantasma de Lady Janet Douglas, la dama gris, quemada en la hoguera en 1540, tiene unos terrenos dignos de ser explorados con tiempo. Por las tierras de los Strathmore pastan vacas escocesas de varios tipos, inmunes a los turistas.

Ganado en el castillo de Glamis

Ganado en el castillo de Glamis

Hay torres de vigilancia que parece que se sorprendan de verte y relojes de sol con forma de leones (el león es el emblema de la familia Lyon) en una fuente…

Torre de vigilancia simpática en el castillo de Glamis

Torre de vigilancia simpática en el castillo de Glamis

Reloj de sol en los jardines del castillo de Glamis

Reloj de sol en los jardines del castillo de Glamis

… y senderos que se adentran en bosques frondosos con árboles centenarios donde se esconde un cementerio de mascotas para los corgis de la Reina Madre y las mascotas de la familia (incluido un conejillo de indias). Y que luego se convierten en Jardines Italianos que incluso escarchados son preciosos.

Jardines italianos del castillo de Glamis

Jardines italianos del castillo de Glamis

Y unas caballerizas transformadas en sala de exposiciones donde se pueden ver los modelitos de la Reina de Inglaterra y la historia de sus 60 años en el trono.

Exposición del Silver Jubilee de la Reina en el castillo de Glamis

Exposición del Silver Jubilee de la Reina en el castillo de Glamis

Además de una cocina victoriana reconvertida en restaurante en la que se come bien y a un buen precio… y donde tienen una selección de dulces para repetir.

Scones con mermelada y nata en la Victorian Kitchen del castillo de Glamis

Scones con mermelada y nata en la Victorian Kitchen del castillo de Glamis

MITOS Y LEYENDAS DEL CASTILLO DE GLAMIS

Además de la capilla de la Dama Gris, se cuenta que el fantasma de una mujer torturada y sin lengua y el de un joven esclavo negro se dejan ver, respectivamente, en los jardines y en la habitación de la Reina. Eso sí, el fantasma más famoso es el del Conde Beardie, un hombre cruel que se cuenta que está condenado a jugar hasta el fin de los días a las cartas con el Diablo, en una habitación secreta que, según dicen, está en oculta tras alguna pared de la cripta.

La cripta, un lugar lleno de misterios

La cripta, un lugar lleno de misterios (crédito: Glamis Castle)

La mención de Shakespeare al castillo como lugar del asesinato del rey Duncan es errónea, porque este suceso pasó en el siglo XI y el castillo no se construyó hasta el XIV… Aún así, en la visita te enseñan el supuesto lugar del crimen.

Alrededor de la famosa habitación secreta se ha escrito mucho y circulan varias teorías: desde el horrible secreto monstruoso escondido allí hasta los cadáveres de los enemigos del Conde, enterrados en vida… Lo que sí es cierto es que desde fuera se ven más ventanas que las que hay en el interior… Un misterio por resolver ;) Porque todo buen castillo escocés que se precie, necesita fantasmas para ser más auténtico. Eso sí, a mi que no me esperen durmiendo sola en uno.

INFORMACIÓN PRÁCTICA

Horarios

Abierto del 29 de marzo al 31 de diciembre

  • Marzo-Octubre: 10h – 18h (última admisión a las 16.30h)
  • Noviembre-Diciembre: 10.30h – 16.30 (última entrada a las 15h). Durante estos meses los jardines, terrenos, restaurante y la tienda tienen la entrada gratis.

Precio

  • Adulto: £10.00
  • Estudiantes/Jubilados: £9.25
  • Niños (5 – 16 años): £7.50
  • Familias (2 adultos + 3 niños): £28.00

Hay entradas combinadas con otras atracciones de la zona como el Castillo de Blair, el Palacio de Scone o el RSS Discovery en Dundee que os saldrán a cuenta si pasáis varios días en la zona y queréis explorarla mejor.

Más información en la página web oficial del Castillo de Glamis.

¿CÓMO LLEGAR AL CASTILLO DE GLAMIS?

  • En coche: sin dudarlo, la mejor manera de llegar. El castillo de Glamis está en la A94, a 6 millas de Forfar, a 12 de Dundee, 25 de Perth y 68 de Edimburgo. 
  • En transporte público: desde Dundee (bus 20 o 20c de Stagecoach hasta Forfar, y allí el bus local de JP Coaches hasta el castillo)

RELATOS DE OTROS VIAJEROS #POSTAMIGO

Mad About Travel: ¿Dónde he estado en 2012?

En pocas horas se acaba este año. El funesto 2012 en el que el mundo tenía que acabarse llega a su fin y aunque no soy muy dada a mirar atrás, me ha parecido apropiado hacer memoria y recordar los lugares en los que he estado, lo que he visto y lo que he vivido.

No ha sido un año de grandes viajes, pero sí de muchas escapadas, de rutas senderistas y de una vuelta a las raíces. Y me hace muy feliz acordarme de todos los buenos momentos vividos en la carretera, en aviones, en la montaña o en el extranjero. Así que allá vamos.

Enero

Huesca

Empecé el año con una escapada a la comarca de la Litera, en Huesca. Fue una oferta de última hora y todo un descubrimiento. Un fin de semana descubriendo el castillo de Monzón, catando quesos y vinos y explorando los preciosos pueblos de Fonz y Azanuy fue la manera perfecta de empezar el año viajero. La combinación perfecta de relax, historia, gastronomía y naturaleza. ¿Qué más se puede pedir?

Castillo de Monzón

Castillo de Monzón

Carcassonne

Una semana después de volver de Huesca, me fui con mis amigas de fin de semana de chicas a Carcassonne. Además de explorar la ciudad (pasando mucho frío) y su impresionante ciudadela medieval, catamos en un chateau unos de los vinos más ricos que he probado y descubrimos los encantos de la preciosa Lagrasse.

Ciudadela de Carcassonne

Ciudadela de Carcassonne

Abril: Núria y Queralbs

En plena Semana Santa fui con unos amigos a un apartamento en Queralbs, en los Pirineos catalanes. Además de hacer varias rutas a pie que tengo pendiente contaros, disfrutamos del Valle de Núria completamente nevado y con el lago helado… Quería volver al pueblo a pie, pero hacía tanto frío que tuve que desistir. Así que ya tengo excusa para volver :)

Valle de Núria nevado

Valle de Núria nevado

Mayo: Berlín

Gracias a un concurso gané un vuelo a donde quisiera… y acabé pasando un fin de semana fabuloso (aunque algo frío para ser mayo) en Berlín. Dos días para explorar el pasado de la capital alemana y para descubrir su cara más alternativa.  Eso sí, me di cuenta de que Berlín tiene tanto por ver y por ofrecer que sólo dos días no son suficientes. Tocará volver, y pronto.

Control de pasaportes en el muro de Berlín

Control de pasaportes en el muro de Berlín

Junio: Ibiza

Por motivos profesionales, a principios del verano tuve que ir varias veces a Ibiza. Aunque normalmente no tenía tiempo para hacer turismo, me dio tiempo a callejear por las calles empedradas y medievales de Dalt Vila y a soñar en la zona de las Salinas… Suficiente como para darme cuenta de que la Ibiza fiestera no es lo mío, pero sus playas y pueblos sí.

Callejuelas en Dalt Vila, Ibiza

Callejuelas en Dalt Vila, Ibiza

Julio: Viena

Después de varios años visitando Viena en Navidad para disfrutar de sus mercados de Navidad, este año fui por primera vez en verano. Aunque esperaba buen tiempo y poder bañarme en el Danubio, coincidí con una ola de frío. En lugar de frustrarme, aproveché para descubrir la Viena que sale en la película “Antes del Amanecer”, una de mis preferidas, para pasear por Naschmarkt, tomar muchos cafés y disfrutar de la ciudad como si viviera allí. El reto de bañarme sigue en pie… y no soy de las que se dan por vencidas, así que volveré.

Noria del Prater, Viena

Noria del Prater, Viena

Agosto

Cadiz

Por temas presupuestarios y sentimentales, este verano volví a la tierra de mi madre y de mis vacaciones cuando era pequeña. Además de visitar a la familia, que vive en la bahía de Algeciras, mi hermana y yo aprovechamos para visitar los pueblos blancos, redescubrir la tacita de plata, tapear en Tarifa, decepcionarnos con Tánger y bañarnos en algunas de las mejores playas que tiene el país (y el mundo). Fue una gran experiencia y no descarto repetirla más a menudo, porque me dejé muchos pueblos y playas en el tintero.

Playa en Barbate

Playa en Barbate

Roma

El último fin de semana de agosto (y primero de septiembre) pude cumplir uno de mis sueños: visitar Roma. Me acompañó Isabella, mi amiga de Viena y aunque sólo estuvimos 48 horas tuvimos tiempo de ver lo esencial y quedarnos con ganas de volver. Después de pisar el Coliseo y empaparnos de historia y arte el primer día, el segundo lo dedicamos al Vaticano. Fue el viaje del timo del helado y de la comida deliciosa

Río Tíber, Roma

Río Tíber, Roma

Huesca: Loarre, el Reino de los Mallos y San Juan de la Peña

A la semana de volver a Roma, aproveché una oferta de hotel en Loarre para ver su castillo, que hacía años que me llamaba la atención. Y, ya de paso, exploré la zona. El “Reino de los Mallos” es precioso, el turquesa del río Gállego una maravilla y el románico de San Juan de la Peña uno de los más espectaculares que he visto. La zona de la Hoya de Huesca tiene muchísimo por ver y el turismo rural es ideal para eso.

Castillo de Loarre, Huesca

Castillo de Loarre, Huesca

Octubre: Blogtrip a Albacete

Aunque tengo amigos en Albacete, nunca antes había estado. La oportunidad llegó de la mano de mi primer blogtrip, la #ABexperience. Con una compañía inmejorable, pudimos descubrir lo mucho que tiene por ofrecer una de las provincias menos explotadas turísticamente de España. Albacete vale la pena, y no sólo por sus ricas tapas o por el Museo de la Cuchillería, sino por una naturaleza privilegiada y escenarios de película a los que quiero volver para disfrutarlos con más calma.

#ABExperience en Ayna, la Suiza Manchega

#ABExperience en Ayna, la Suiza Manchega

Noviembre: Escocia

Aprovechando que una de mis mejores amigas organizaba un Ceilidh por su cumpleaños, me tomé 4 días para volver a mi lugar preferido en el mundo. Días de reencuentros con mis ex compañeras de piso, de mercados de Navidad, de excursiones, de rutas por valles poco conocidos, de visitar nuevos castillos y de fotografiar puentes y templos góticos, de probar nuevas comidas… Pero, sobre todo, días muy felices en los que mis amigas me recordaron que da igual que no nos veamos cada día porque sabemos que nos tenemos. En 2013 volveré, como cada año ;)

Castillo Campbell, Escocia

Castillo Campbell, Escocia

Diciembre: Viena

Dos veces en un año… pero no podía faltar a mi cita navideña con Viena. Esta vez nos centramos en curiosear los mercados de Navidad que hay en cada rincón con más calma, en saborear los cafés con más calma, recrearnos con las obras de Klimt… y en explorar por primera vez Viena bajo el manto de nieve que cubría todas las calles. Creo que no he pasado más frío en la vida, pero fue precioso!

Palacio del Belvedere bajo la nieve

Palacio del Belvedere bajo la nieve

Además, 2012 ha sido un año de muchas rutas de senderismo (una al mes, como mínimo), de descubrir rincones que tenía al lado de casa y que apenas conocía… He visitado varias zonas de Osona (el Santuario de Cabrera, el poblado íbero de Roda de Ter, el santuario de Sant Feliu, el Mercado Medieval de Vic…), seguido los pasos de Gaudí en la colonia Güell, probado los mejores bocadillos de Barcelona en Sagàs, descubierto el patrimonio natural y cultural de la Serralada Litoral, probado las nuevas camas de los hoteles Ibis y mucho más. Y quizás ese sea el mayor descubrimiento: aprender a disfrutar de aquellos lugares que están cerca y que no deberíamos pasar por alto. Porque para viajar no hace falta cruzar el planeta, sino disfrutar de cada nueva experiencia.

Santuari de Cabrera, Osona

Santuari de Cabrera, Osona

¿Qué le pido al 2013?

Pues además de salud para todos, estabilidad laboral para poder seguir cumpliendo sueños viajeros… Puestos a desear:

  • Aprender a manejar un trineo tirado por huskys (el lugar me da igual)
  • Una escapada a Bélgica o Amsterdam con mis amigas
  • Volver a Praga a ver a uno de mis mejores amigos.
  • Brasil o Argentina en verano
  • Volver a Londres
  • Visitar de una vez por todas a mis amigas que viven en varios lugares de Alemania (Freiburg, Frankfurt, Munich)
  • Ir a ver a mis amigos del País Vasco, Cantabria y Asturias (sería ideal una ruta en coche)
  • Australia y Nueva Zelanda, please… Si no este año, ¡de 2014 no pasa!
  • Volar a Copenhague con Isabella, mi amiga de Viena
  • Relajarme varios días en Formentera
  • Descubrir el sureste asiático y, en concreto, Camboya y Vietnam.
  • y mucho más… aunque todo se andará, porque me da que tendré que improvisar mucho ;)

Y vosotros, ¿qué le pedís al año que viene?

Mad About Scotland: ¿Qué hacer en Dundee?

El penúltimo día en Escocia lo pasamos en Dundee… Bueno, realmente nos alojamos allí un par de días porque tengo una amiga que vive allí y como incluso los “dundonians” reconocen que la ciudad no tiene mucho encanto exploramos la zona de Perthshire i Aberdeenshire, que nunca me voy a cansar de decir que es preciosa, maravillosa y que es relativamente poco turística. Eso sí, ya que estábamos allí, visitamos algunas cositas que no están nada mal. Eso sí, Dundee sólo vale la pena como punto de partida para explorar la zona. Pero si, como nosotras, tenéis algo de tiempo, hay cosas que ver.

Puente sobre el río Tay en Dundee

Puente sobre el río Tay en Dundee

Algunos apuntes sobre Dundee

Conocida como la ciudad del Discovery (en honor al barco RRS Discovery con el que Robert Falcon Scott llegó a la Antártida en 1902 y que se construyó en sus astilleros) es la cuarta ciudad de Escocia en número de habitantes (aprox. 190.000) y tiene una de las ubicaciones más encantadores del país. Construida alrededor de la colina basáltica que hoy se conoce como Dundee Law, Dundee vivió su época de esplendor entre finales del siglo XIX y principios del XX cuando florecieron la industria del textil, de las conservas (en especial la mermelada) y la prensa. Su declive en la segunda mitad del siglo condujo a un incremento considerable del paro y la decadencia urbana que, aun hoy en día, se dejan sentir. En los años 60 y 70 se construyeron grandes bloques de edificios que desentonan con el resto de edificios y la ciudad fue languideciendo. Aún así, hace algunos años que el Ayuntamiento se ha puesto las pilas y las cosas están mejorando. Aún así, yo no le dedicaría más de 1 dia.

Qué ver en Dundee, entonces?

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VISTAS DE LA CIUDAD DESDE NEWPORT-ON-TAY

Cruzando el puente sobre el río Tay en dirección a Edimburgo se obtienen algunas de las mejores vistas de Dundee. Es un paseo agradable, sobre todo si hace buen tiempo, y las vistas de los campos, del río y del skyline de la ciudad valen realmente la pena. Aprovechando que toda la ciudad se había congregado en esta zona a finales de julio de 2011, nosotras nos fuimos de picnic a un campo en esta zona para disfrutar del “espectáculo” y de las vistas. Fue inolvidable, en especial por la rapidez con que esos cuatro gigantes de hormigón se vinieron abajo… Os dejo enlazado uno de los vídeos que circulan por Youtube del “evento”.

Demolición de los bloques de pisos de Hilltown en Dundee (31 de julio de 2011)

DUNDEE LAW

Subir la cuesta hasta la colina Dundee Law de 174 metros es una de las mejores maneras de ver Dundee desde el aire y disfrutar de unas vistas fantásticas del río Tay, de los dos puentes que lo cruzan (el Tay Rail Bridge, para los trenes, y el puente para coches y peatones). Se llega después de un paseo corto desde el centro de la ciudad por Constitution Road y es lo que queda de un antiguo volcán extinguido. El sitio ha estado habitado desde la prehistoria y se han encontrado restos romanos. Hoy en día en la cima hay un monumento a los soldados locales caídos en la Primera y la Segunda Guerra Mundial y ofrece una tranquilidad maravillosa.

Dundee Law

Monumento a los caídos en la primera y la segunda Guerra Mundial en la cima de Dundee Law

RRS DISCOVERY

Los tres mástiles del famoso navío que llevó en su expedición polar al capitán Robert Falcon Scott y a Ernest Shackleton dominan la orilla del río al sur del centro de Dundee. El barco se construyó en la ciudad en 1901 con un casco de madera de más de medio metro de grosor para sobrevivir a las capas de hielo antártico. El RRS Discovery partió de Dundee en primavera de ese año y alcanzó la Antártida en enero de 1902. Tras dedicar unos meses a cartografiar las costas antárticas, el navío quedó atrapado en el hielo en el Estrecho de McMurdo, en la Isla de Ross, durante dos años. En ese tiempo, los dos aventureros establecieron que la Antártida era un continente y resituaron el Polo Sur magnético. Una vez liberado del hielo por causas naturales ayudadas mediante explosivos, el Discovery emprendió el viaje de regreso, que completó en el puerto de Spithead el 10 de septiembre de 1904.

RRS Discovery

RRS Discovery

Después de varias vicisitudes posteriores que os contarán si lo visitáis, en 1985 lo compró el Dundee Heritage Trust, que lo musealizó y convirtió en un punto de interés turístico. La entrada es un poco cara (8.25 pounds) pero es una buena alternativa si estáis en la ciudad.

Además, justo fuera del museo hay unos pingüinos monísimos :)

Pingüinos en el exterior del RRS Discovery

Pingüinos en el exterior del RRS Discovery

Y, si os habéis quedado con ganas de más, ahí van otras opciones:

  • HM Frigate Unicorn:  el barco de vela británico construido más antiguo que se conserva.
  • Verdant Works: es uno de los museos industriales más interesantes de Europa. Explora la historia de la industria del yute (el tejido estrella durante décadas en Dundee)
  • Las Galerías McManus: están situadas en un edificio gótico victoriano diseñado por Gilbert Scott en 1867 y alberga el museo y la colección de arte de Dundee
  • Dundee Contemporary Arts: situado en el West End de Dundee, es un centro ultramoderno donde se exhiben las obras de arte, diseño y cine más moderno. Se puede ver a los artistas en acción y participar en talleres.
  • Centro: destaca la escultura del héroe del cómic infantil The Dandy Desperate DanCity Square, la fachada de Caird HallSt. Mary’s Parish Church. 

Y más o menos ya está… La última mañana del viaje la dedicamos al shopping en dos de mis tiendas favoritas de Edimburgo, pero eso mejor lo dejamos para otro post, no?

Mad About Scotland: un día en Saint Andrews

El penúltimo día de nuestro viaje a Escocia lo pasamos en Saint Andrews, ciudad universitaria, cuna del golf y uno de los sitios más encantadores de la costa oriental del país. Era mi tercera visita y quería enseñarle a mi compañera de viaje lo mejor de la ciudad, así que la recorrimos de pe a pa para descubrir porqué Saint Andrews tiene una reputación tan buena.

West Sands beach in Saint Andrews

Playa de West Sands en Saint Andrews

Con una población que no llega a los 20.000 habitantes, Saint Andrews es conocida básicamente por 4 cosas (el orden de los factores no altera el producto):

  1. Por ser la cuna del golf (según cuentan, ya se jugaba en el siglo XV y era tan popular que en 1457 el rey James II lo prohibió porque interfería con las prácticas de tiro al arco de sus tropas; poseen el mítico y antiguo campo de golf Old Course, junto al mar, a las dunas… precioso!; y es la sede del Royal and Ancient Golf Club, que se fundó en 1754 y que es el órgano superior de todo el golf que se juega en todo el mundo mundial).
  2. Porque alberga la tercera universidad más antigua del mundo anglosajón, la primera de Escocia y una de las más prestigiosas del Reino Unido: la Universidad de Saint Andrews. Si a esto le sumáis que allí estudiaron y se conocieron el príncipe Guillermo y Kate Middleton… entenderéis porque hay tantos grupos de jubilados monárquicos de visita.
  3. Su catedral y su castillo: antiguos, en ruinas y maravillosos.
  4. Por la playa de West Sands por dónde corrían los protagonistas de la película Carros de Fuego a cámara lenta mientras sonaba de fondo la banda sonora de Vangelis.

Qué ver en un día en Saint Andrews?

La ciudad es relativamente pequeña, accessible y con un día para explorarla (incluso menos) es suficiente. Saint Andrews conserva muy bien el modelo de ciudad medieval con calles conectadas por callejones y, al igual que Oxford y Cambridge, la universidad no tiene campus: sus edificios históricos están distribuidos por todo el casco urbano, dando lugar a plazas verdes y jardines encantadores donde dejar pasar el tiempo.

Así que, si vais a Saint Andrews (como nosotras) no podéis dejar de visitar todos estos sitios:

Catedral de Saint Andrews

Catedral de Saint Andrews

CATEDRAL DE SAINT ANDREWS

Las magníficas ruinas de la que una vez fue la catedral más grande y ricamente decorada catedral de la Gran Bretaña permiten hacerse una idea de lo espectacular que debía ser el lugar en la Edad Media, cuando era la meca de los peregrinos que iban hasta este remoto rincón del mundo para adorar los huesos de San Andrés (que estuvieron en algún momento enterrados bajo el altar). Fundada en 1160, la catedral de Saint Andrews no se consagró hasta 1318 (en una ceremonia en la que estuvo presente el rey Robert I) y tras la Reforma Protestante, en 1559 fue saqueada. Hoy en día las lápidas del cementerio han tomado el lugar, de la torre central y los seis torreones sólo quedan los dos de la cara este y uno de los dos del lado oeste, que se elevan más de 30 metros sobre el suelo.

Lápida funeraria de la catedral de Saint Andrews

Lápida funeraria de la catedral de Saint Andrews

En el recinto también está la imponente Torre de Saint Rule, que es lo único que queda en pie de la antigua Iglesia del mismo nombre que ocupaba el lugar antes de la construcción de la catedral y que albergó hasta ese momentos los restos mortales del santo. Francamente, si hace buen día vale mucho la pena subir hasta arriba de todo: las vistas de Sant Andrews y el mar son espectaculares.

En la misma zona también se pueden ver partes del Priorato del siglo XIII, con sus arcos góticos y el Museo de la Catedral, que expone una destacable colección de lápidas medievales (vale, si os van estas cosas… que a mi sí!) y el sarcófago del santo que es una obra maestra de la escultura picta (me va la arqueología, sorry :) ).

Horarios: 9.30 – 17.30h (primavera-verano) / 9.30 – 16.30h (otoño-invierno)

Precios: Gratis (cementerio y recinto de la catedral) / 4’50 – 2’70 pounds (Museo + torre) / 7’60 – 6’10 pounds (entrada conjunta con el castillo)

CASTILLO DE SAINT ANDREWS

Castillo de Saint Andrews

Castillo de Saint Andrews

Saliendo de la catedral y bordeando el acantilado… a poca distancia aparece el castillo de Saint Andrews. Básicamente en ruinas, el lugar tiene encanto y aunque sólo sea por visitar su complejo de túneles (el ejemplo más antiguo de Europa de lo horrible que debía ser vivir en estado de sitio en la Edad Media). Es fácil perder la noción del tiempo en los húmedos, lúgubres y bajos túneles que recorren el recinto bajo tierra… y 100% recomendable! Junto con la mazmorra, of course. El castillo data de alrededor del año 1.200 y fue durante siglos la residencia de los obispos y arzobispos de Saint Andrews.

Horarios: 9.30 – 17.30h (del 1 de abril al 30 de septiembre) / 9.30 – 16.30h (del 1 de octubre al 31 de marzo)

Precios: 5’50 – 3’30 pounds (Castillo) / 7’60 – 4’60 pounds (entrada conjunta con la Catedral).

Acantilados de Saint Andrews

Acantilados de Saint Andrews

CENTRO HISTÓRICO

Por su tamaño, Saint Andrews es perfecta para callejear. El ambiente universitario, sus edificios de piedra, los pequeños cafés… todo la hace ideal para deambular sin prisas y disfrutar del tiempo. Vale la pena pasar por la antigua puerta de la muralla de West Port, la principal puerta de entrada a la ciudad (si venís en bus, tendréis que cruzarla, porque está muy cerca de la estación), el callejón de Louden’s Close y la capilla del siglo XVI de la Blackfriars Chapel.

El ayuntamiento, en pleno centro, es de estilo victoriano. Enfrente está la iglesia parroquial Holy Trinity, del XIV, y muy cerca está el Saint Mary’s College (fundado en 1537), que hoy en día acoge la biblioteca de la Universidad. El árbol que hay en el patio central tiene más de 250 años y es perfecto para una siesta a media tarde, o para un picnic.

Campo de golf de Saint Andrews

Campo de golf de Saint Andrews

SAINT ANDREWS Y EL GOLF

Para los amantes del golf, además de poder practicarlo en los varios campos de Saint Andrews, junto a la playa está el British Golf Museum. Realmente, es muy interesante… pero después de verlo una vez, pues no volví. En lugar de eso nos dedicamos a pasearnos por el césped, pisar el legendario campo del Old Course para luego cruzar las fantásticas dunas (si no fuera por el frío y el verde, me hubiera creído que estaba en Tarifa) y pasear por las preciosas playas de arena blanca de la ciudad. Por supuesto, nos marcamos un sprint final en slow motion en honor a Carros de Fuego del que afortunadamente no hay constancia documental!

Saint Andrews dunes

Dunas de la playa de Saint Andrews

Para reponer fuerzas después del turisteo, nada mejor que un helado o un smoothie en Café Janneta B Janetta (31-33 South Street), disfrutado al sol. No hay mejor manera de despedir a una ciudad tan encantadora que tomando algo dulce y disfrutando del buen clima de Saint Andrews, donde parece que llueve menos y hace más sol que en el resto de Escocia.

CÓMO LLEGAR A SAINT ANDREWS

Aunque nosotras fuimos en coche, Saint Andrews es fácilmente accesible en transporte público:

  • Autobús: desde Edimburgo, la empresa Stagecoach Fife tiene por lo menos un bus cada hora a Saint Andrews (tarda 2 horas). Desde Stirling, hay que tomar el bus número 23.
  • Tren:  Saint Andrews no tiene estación de tren, pero la vecina Leuchars (está a 5 kilómetros) sí. Hay trenes desde Edimburgo cada hora y sólo tarda 1 horita. Una vez allí, hay bastantes conexiones vía bus local (el 96 y el 99), se puede tomar un taxi… o andar!

Otros viajeros en Saint Andrews #postamigo

Notas desde algún lugar – Un paseo descubriendo los rincones de Saint Andrews

Mad About Scotland: el castillo de Dunnottar

La última etapa de nuestro viaje a Escocia la pasamos en la zona de Dundee. Y no precisamente porque hubiera algo que nos llamara la atención de la zona (creedme, Dundee ni es bonito ni interesante, a no ser que os guste la decadencia de una ciudad gris, con edificios de hormigón y sin personalidad y las broncas en cada esquina). La ciudad no tiene la mejor reputación del mundo pero allí vive una de mis mejores amigas, y me moría de ganas de pasar unos cuantos días con ella. Además, la campiña y la costa de la zona bien valen una visita!

Llegamos a Dundee en tren desde Edimburgo. Hay muchos durante el día (también buses, pero son bastante más lentos… y más baratos) y los paisajes que se ven desde la ventana le dan a una ganas de pararse en cada estación. Nos recogieron en la estación y a la mañana siguiente nos fuimos de excursión al Castillo de Dunnottara 15 minutos de la bonita localidad costera de Stonehaven.

Castillo de Dunnottar, Escocia

Castillo de Dunnottar

Me habían hablado muy bien del sitio y la imagen idealizada que yo tenía después de ver hace mil años la película Hamlet de Franco Zeffirelli (con Mel Gibson en el papel del príncipe danés) se corresponde mucho con la realidad.

El Castillo de Dunnottar se eleva en lo alto de un precipicio rocoso en un cabo de la costa nordeste de Escocia. Es un castillo medieval, hoy en ruinas, muy bien conservado. Los once edificios que lo componen se construyeron entre el siglo XII y el XVII y por su posición estratégica y lo difícil de su acceso, ha jugado un papel estratégico en la historia del país hasta la actualidad.

La llegada es espectacular, a través de un estrecho camino y unas escaleras que primero descienden y luego suben hasta la estrecha entrada. Una vez arriba, el mar a ambos lados, el verde de los acantilados, el romper de las olas contra las rocas… todo lo hace una visita imprescindible.

Interior del castillo de Dunnottar

Interior del castillo de Dunnottar

En su interior hay una fortaleza, varias torres, una capilla del siglo XVII, y varios edificios de servicios y vivienda para los diferentes nobles que han vivido en el castillo. Aunque mayormente está en ruinas, el recinto está muy bien señalizado y en un día soleado el césped es muy tentador :)

En dos de los sitios donde la historia de Dunnottar se puede palpar con más fuerza es en la reconstruida “Drawing Room”, en la que podemos comprobar cómo debió ser el día a día en el castillo: una gran sala con una chimenea decorada, una larga mesa de madera con sillas a juego y un techo de vigas decoradas en la que una se podía imaginar mirando la furia del oleaje a través de la ventana.

Y, en segundo lugar, en la Whigs Vault, una mazmorra espeluznante, un largo túnel con una única salida: la ventana que da al acantilado. Durante una rebelión en 1685 fueron recluidos aquí 122 hombres y 45 mujeres que no reconocían la supremacía del Rey en cuestiones religiosas. El espacio es grande, pero no tanto como para alojar a esa multitud…

Mazmorra del castillo de Dunnottar

Mazmorra del castillo de Dunnottar

Después de recrearnos un buen rato con la visita (exploramos todos sus rincones y nos encaramamos a todas las rocas habidas y por haber, imaginando que viajábamos en el tiempo), exploramos las dos playas que rodean el castillo. Una a cada lado, el acceso es bastante fácil y es imposible perderse. Sólo hay que seguir los senderos hacia un lado o el otro para mojar los pies en el agua helada y recrearse con los mil matices de verde, gris y azul del paisaje.

Playa junto al Castillo de Dunnottar

Playa junto al Castillo de Dunnottar

Curiosidades históricas del Castillo de Dunnottar

  • La referencia más antigua a Dunnottar data de 681, cuando se menciona un sitio a la fortaleza de Dun Fother (su nombre en gaélico)
  • El primer rey de Escocia, Domnall II, murió en el castillo en el año 900
  • Se dice que William Wallace llevó a los escoceses a la victoria sobre los ingleses en Dunnotar en 1296. Los soldados derrotados fueron encerrados y quemados vivos en la iglesia del castillo.
  • La Reina Mary Queen of Scots visitó Dunnottar en 1562 y 1564. Y su hijo James VI vivió aquí durante un tiempo en 1580.
  • Durante las rebeliones jacobitas del siglo XVII el castillo sufrió muchos daños y fue abandonado hasta que la familia Cowdray lo compró en 1925. Esta familia lo restauró y lo abrió al público.

Cómo llegar al Castillo de Dunnottar

Al castillo de Dunnotar se puede llegar directamente en coche, aunque el parking escasea. O podemos dejar el coche en Stonehaven y tomar el sendero que va de la bahía hasta Dunnottar por encima de los acantilados. Se tarda sólo 15 minutos y es un paseo muy agradable. Las vistas son espectaculares y ver el castillo crecer y tomar cuerpo a medida que te acercas es muy recomendable, sobre todo si hace buen tiempo.

Horarios

  • Del 1 de abril al 31 de octubre: de las 9 a las 18h
  • Del 1 de noviembre al 31 de marzo: de las 10 a las 17h
Estos horarios varían en función del tiempo.
Precios: de 2 a 5 libras
En el siguiente post: ¡cómo vimos caer las 4 torres más altas de Dundee y nuestra visita a Saint Andrews!

Mad About Scotland: Dónde comer en Edimburgo (y beber)

  • (post actualizado el 24.12.2012)

Escocia (y Edimburgo, por ende) no tienen una reputación culinaria de la altura de la de París o de la gastronomía española. Más allá del Fish and chips, las cocinas de Edinburgh son bastante variadas y se puede comer bien y relativamente bien de precio si se sabe dónde. Como soy un poco animal de costumbres y viví allí una larga temporada, tengo mis sitios preferidos para desayunar, comer, cenar e incluso merendar en Edimburgo y ahora los voy a compartir con vosotros, con la esperanza de que os gusten tanto como a mi.

Los mejores restaurantes de Edimburgo (esto incluye bares y pubs donde sirven comida deliciosa)

Cafetería The Elephant House en Edimburgo

Cafetería The Elephant House en Edimburgo, lugar de nacimiento de Harry Potter

Para desayunar/merendar

  • Café Jacques en Grassmarket: sus desayunos son deliciosos, con una gran selección de pastas, tostadas, tortillas y todo lo que puedas desear. No es muy escocés, de acuerdo, pero a mi me encanta (y está bien de precio).
  • Always Sunday: es una cafetería encantadora en plena Royal Mile. Creo que forma parte de una cadena, pero que eso no os detenga: sus tes, cafés, bollería y sandwiches están riquísimos, son asequibles y muy sanos (bueno, los pasteles quizá no tanto, pero os prometo que no los olvidareis). Para merendar recomiendo ferventemente que probéis alguna de las variedades de scones que hornean a diario. Es una especie de bollo entre dulce y salado. Mis favoritos son los que llevan trocitos de manzana… mmmm…. actualización: aunque el local de la Royal Mile ha cerrado, siguen abiertos muy cerquita en el 170 de High Street, en la New Town de Edimburgo. Id a verles! Son mucho mejores que cualquier cadena :)
  • The Elephant House: Tras su fachada roja, esta cafetería suele estar hasta los topes y es un refugio favorito para muchos escritores escoceses (o lo ha sido). J.K. Rowling escribió el primer Harry Potter en una de sus mesas, el escritor de novela policiaca Ian Rankin también lo frecuenta y su excelente capuccino, deliciosa comida casera (quiches, pizzas, tartas, bocadillos y pasteles) a precios razonables lo han convertido en el favorito de estudiantes y trabajadores de la zona. Está muy cerca de la Royal Mile, a tiro de piedra del Castillo. Vale mucho la pena, y no sólo si eres fan del niño mago con un rayo en la frente.
Scottish Breakfast

Desayuno escocés

  • A Room In: está en la zona de New Town y forma parte de una serie de bistros escoceses. Su menú está compuesto de comida tradicional escocesa y vale mucho la pena por calidad y precio. Os recomiendo su Haggis, una delicia muy misteriosa que tendréis que descubrir por vosotros mismos.
  • El Petit Paris, en Grassmarket es un trocito de París en Escocia. Al mediodía hay una oferta de plat du jour y café por menos de 8 libras. Si hace bueno, sentarse en la terracita con vistas a la plaza es una gozada.
  • Café Keno, en plena Royal Mile es un buen lugar para desayunar o para comer algo rápido al mediodía y continuar visitando. Hacen british breakfast todo el día a un precio muy razonable, el sustituto perfecto para un menú.
British Breakfast en Café Keno

British Breakfast en Café Keno

Si lo que os apetece es un Desayuno Escocés (o Scottish Breakfast), en cualquier pub de los que os recomiendo los hacen para chuparse los dedos. Realmente, es una manera ideal de empezar el día (y, según como, de acabarlo, porque acabas llenísimo): baked beans, sausage, porridge, black pudding, tostadas con mantequilla y mermelada, bacon, zumo de naranja, te… Lo sirven hasta el mediodía, así que si coméis pronto seguro que os lo sirven (y sale mejor de precio que cualquier plato!).

Para comer/cenar

Los pubs son mi sitio preferido para probar la gastronomía local escocesa y suelen ser más baratos que un restaurante. 

  • The Tass: es un pub a mitad de la Royal Mile que además de servir comida tradicional escocesa riquísima cuenta con música tradicional celta casi cada noche. Antes de quedar decepcionados, preguntad si va a haber concierto o no, porque realmente la atmósfera que se crea cuando hay actuación es inolvidable… Nosotras entramos a tomar un café para refugiarnos de la lluvia y quedamos tan hipnotizadas que hasta cenamos allí! Actualización: el local sigue en el mismo lugar pero ha cambiado de nombre y ahora hace honor a su dirección: Nº 1 High Street. Altamente recomendable.
Concierto de música celta en el pub The Tass, Edimburgo

Concierto de música celta en el pub The Tass, Edimburgo

  • The World’s End: está justo enfrente de The Tass y también es muy recomendable. Su comida, su selección de cervezas, el ambiente… Francamente, me costaría decidirme entre los dos… si no fuera porque The Tass programa música escocesa, mi debilidad :)
  • Una opción diferente es Khublai Khan’s EdinburghSituado en la zona portuaria de Leith es un buffet mongol donde puedes elegir cualquier tipo de carne exótica (de avestruz a zebra, pasando por el canguro o la gacela), la condimentas como quieres y te la sirven al momento. El precio del menú es un poco caro si comes poco… pero si comes mucho, este es tu lugar!
Condimentos en Khublai Khan

Condimentos en Khublai Khan

Empanadillas mongolas en Khublai Khan

Empanadillas mongolas en Khublai Khan

Los mejores pubs de Edimburgo (para beber, pasar un rato con los amigos y disfrutar de buena música)

Debo reconocer que tengo debilidad por la zona de Grassmarket y sus pubs. Me gustan todos! Pero en la Royal Mile también hay pubs estupendos, en New Town, en Leith y justo deñlkjhgfdbajo de Arthur’s Seat… Aquí va mi selección (en los que he estado, a los que me han llevado y dónde he pasado grandes ratos). Perdonad la escasez de fotos, pero cuando una va de pints no se lleva la cámara porque prefiere que no quede constancia de su aspecto después de la segunda ;)

  • Whistle Binkies: muy cerca de la Royal Mile, su entrada es algo difícil de encontrar… una pequeña abertura en la pared, escaleras hacia el sótano y… una gran sala de madera con la letra de Why does it always rain on me de Travis escrita en el techo, una amplia selección de cervezas y un escenario al final donde hay conciertos y sesiones de open mic. Si os gusta la buena música, no os lo perdáis.
  •  The Three Sisters: sesiones de pub quiz, partidos de futbol, música y un jardín donde disfrutar de buena comida, mejor cerveza (y sidra, no nos olvidemos de ella) y buena compañía. Es algo bullicioso, pero tiene encanto y realmente, si queréis fiesta, no os decepcionará.
  • Blue Blazer: gran selección de cervezas y un ambiente algo más tranquilo del que se encuentra en Grassmarket.
  • The Last Drop, cuyo nombre recuerda el tétrico pasado de Grassmarket (aquí se colgaba a los condenados, de ahí que se tomaran “su última gota”), es increíblemente popular entre los turistas mochileros y los estudiantes. Alejaos si no os van las multitudes ;)
  • The Malt Shovel está en Cockburn Street, justo entre la estación de tren de Waverley y la Royal Mile. Pequeño y algo oscuro, su selección de whiskys no deja indiferente.
  • Jolly Judge: todavía recuerdo el día que entré por primera vez, refugiándome de la lluvia. Este pub pequeño y hogareño se esconde en una callejuela y su encanto va más allá del techo bajo de madera pintada del siglo XVII. Cuando hace frío encienden una chimenea que le da al pub un aire encantador.
  • Sheep Heid es posiblemente el pub más antiguo de Edimburgo (su licencia es de 1360) y parece más un pub rural que un bar de ciudad. Con sus paredes encaladas y a la sombra de Arthur’s Seat es famoso por su encantador beer garden y el lugar perfecto para reponer fuerzas después de subir a la cima del volcán.
  • Bow Bar es uno de los mejores pubs tradicionales (si no el mejor) de Edimburgo. Sirve una excelente variedad de cervezas y whiskys de malta.
Podría continuar… pero la lista sería interminable. Así que, realmente, lo mejor es explorar, callejear, perderse y acabar descubriendo esas joyas que se encuentran cuando uno menos lo espera.
El próximo día, la parte final de nuestra ruta por Escocia: Dundee, Aberdeen, Saint Andrews y algún castillo más!