Mad About Scotland: naturaleza e historia en Dollar Glen y Castle Campbell

Uno de mis objetivos en la escapada del pasado diciembre a Escocia era volver a uno de mis lugares preferidos: el Dollar Glen y el Castle Campbell. Es un pequeño tesoro conocido prácticamente sólo por los lugareños, situado en una garganta en un paraje precioso de las Ochill Hills, la puerta a las Highlands. A primera hora nos pusimos en marcha en nuestro bólido desde Stirling y en media hora estábamos en el pueblo de Dollar, listos para explorar.

Mi bólido, un Volkswagen Up de alquiler

Mi bólido, un Volkswagen Up de alquiler

El día acompañaba. Un sol reluciente, el cielo azul y el aire fresco y frío de una mañana de finales de noviembre en Escocia. Con la naturaleza en su máximo esplendor, hay que andar un poco hasta llegar a uno de los castillos con las mejores vistas de toda Escocia. Cruzamos un pequeño arroyo parcialmente helado, pisamos campos de hierba verde y rojiza. Y, finalmente, allí estaba… el “castillo de la melancolía” (“Castle Gloom”): el castillo del clan Campbell. Imposible no enamorarse a primera vista :)

Primera aproximación al castillo del clan Campbell, en Dollar

Primera aproximación al castillo del clan Campbell, en Dollar

CASTLE CAMPBELL

Construido a principios del siglo XV para el clan Stuart, pasó en 1465 a manos de Colin Campbell, primer Duque de Argyll y jefe del clan Campbell. El castillo, hoy una ruina muy bien conservada, es imponente. Sorprende y maravilla a la vez… y aún más si te lo encuentras como lo encontramos nosotros, alzándose a través de la bruma de la mañana, bajo un cielo ideal. Lo rodean dos arroyos con nombres tan sugerentes como burn of care (“arroyo del cuidado”) y burn of sorrow (“arroyo de la pena”). El lugar no podría ser más dramático y evocador.

Castle Campbell

Castle Campbell

Campbell, un poderoso jefe de clan de las Highlands necesitaba una sede en las Lowlands que fuera segura y a la vez impresionante, y que estuviera lo suficientemente cerca del la corte. El lugar encajaba como un guante y los Campbells se quedaron en el lugar unos 200 años. Dos siglos en los que se alojaron en el lugar personajes tan importantes como el pastor protestante John Knox (en 1556) y la reina Mary Queen of Scots (en 1563). En el siglo XVII, durante varios conflictos, el lugar fue incendiado un par de veces y, poco tiempo después, en 1661, la ejecución del 8º Conde de Argyll acabó con sus días como residencia noble.

El castillo Campbell en Dollar es uno de los castillos-torre mejor conservados de Escocia. Domina todo el valle y es espectacular. Aunque esta vez estaba cerrado (en invierno cierran los jueves y los viernes), de visitas anteriores recuerdo su bodega, el salón de la primera planta, el techo de piedra trabajada de la última planta y el murciélago que nos asustó a mi amiga y a mi cuando entramos en una de las habitaciones! Las vistas sobre la zona de Stirling son de las mejores.

El castillo del clan Campbell sobre las Ochils

El castillo del clan Campbell sobre las Ochils

DOLLAR GLEN

Como que no pudimos entrar en el castillo y hacía un día perfecto (aunque frío) decidimos aprovechar para recorrer algunos de los senderos que discurren por el Dollar Glen. Perfectamente acondicionado y señalizado, el sendero va desde el pueblo hasta el castillo y más allá, cruzando bosques y arroyos, bordeando colinas y con vistas a cascadas y gargantas de un verde infinito todo el año. El paisaje es de cuento de hadas. El recorrido total es de 8 quilómetros y vale muchísimo la pena en cualquier época del año.

Empieza en el pueblo y se adentra por la garganta, bajo los árboles, paralelo al río… Asciende hasta el castillo y después de pasar por una zona de tonos ocres, retoma el curso de otro arroyo y se adentra en el bosque una vez más… para luego volver al punto de partida, justo enfrente del castillo.

Arroyo de Dollar

Arroyo que va de Dollar hasta el castillo

Ruta senderista por el Dollar Glen

Dejamos el castillo atrás y empezamos la ruta senderista por el Dollar Glen

Ochill Hills en el Dollar Glen

Ochill Hills en el Dollar Glen

Sendero en el Dollar Glen

Sendero por el Dollar Glen

Cascada en el valle de Dollar

Cascada del burn of sorrow

Arroyo de la pena - Burn of Sorrow

Arroyo de la pena – Burn of Sorrow

Ovejas en la cima de las colina

Ovejas en la cima de las colina

INFORMACIÓN PRÁCTICA

Horarios: 

  • 1 de abril – 30 de septiembre: todos los días de 9.30h a 17.30h
  • 1 de octubre – 31 de octubre: todos los días de 9.30h a 16.30h
  • 1 de noviembre – 31 de marzo: de sábado a miércoles, de 9.30h a 16.30h
  • Cerrado el 25 y 26 de diciembre

Precio:

  • Adulto: £5.00
  • Niño: £3.00
  • Entrada reducida (jubilados y estudiantes): £4.00

Página web oficial del Castle Campbell

¿CÓMO LLEGAR AL DOLLAR GLEN?

En coche: es la mejor opción, sin ninguna duda. El código postal es FK14 7PP y el castillo está a 1.5km al norte de la carretera A91, al este de Stirling. Es muy fácil llegar y está muy bien señalizado.

En transporte público: desde la estación de tren de Stirling, tomar en Murray Place el bus Stagecoach número 23 (dirección Saint Andrews) hasta Dollar Bridge Street. Son 30 minutos, y luego hay que andar 30 minutos por el sendero marcado hasta el Castle Campbell.

Mad About Travel: ¿Dónde he estado en 2012?

En pocas horas se acaba este año. El funesto 2012 en el que el mundo tenía que acabarse llega a su fin y aunque no soy muy dada a mirar atrás, me ha parecido apropiado hacer memoria y recordar los lugares en los que he estado, lo que he visto y lo que he vivido.

No ha sido un año de grandes viajes, pero sí de muchas escapadas, de rutas senderistas y de una vuelta a las raíces. Y me hace muy feliz acordarme de todos los buenos momentos vividos en la carretera, en aviones, en la montaña o en el extranjero. Así que allá vamos.

Enero

Huesca

Empecé el año con una escapada a la comarca de la Litera, en Huesca. Fue una oferta de última hora y todo un descubrimiento. Un fin de semana descubriendo el castillo de Monzón, catando quesos y vinos y explorando los preciosos pueblos de Fonz y Azanuy fue la manera perfecta de empezar el año viajero. La combinación perfecta de relax, historia, gastronomía y naturaleza. ¿Qué más se puede pedir?

Castillo de Monzón

Castillo de Monzón

Carcassonne

Una semana después de volver de Huesca, me fui con mis amigas de fin de semana de chicas a Carcassonne. Además de explorar la ciudad (pasando mucho frío) y su impresionante ciudadela medieval, catamos en un chateau unos de los vinos más ricos que he probado y descubrimos los encantos de la preciosa Lagrasse.

Ciudadela de Carcassonne

Ciudadela de Carcassonne

Abril: Núria y Queralbs

En plena Semana Santa fui con unos amigos a un apartamento en Queralbs, en los Pirineos catalanes. Además de hacer varias rutas a pie que tengo pendiente contaros, disfrutamos del Valle de Núria completamente nevado y con el lago helado… Quería volver al pueblo a pie, pero hacía tanto frío que tuve que desistir. Así que ya tengo excusa para volver :)

Valle de Núria nevado

Valle de Núria nevado

Mayo: Berlín

Gracias a un concurso gané un vuelo a donde quisiera… y acabé pasando un fin de semana fabuloso (aunque algo frío para ser mayo) en Berlín. Dos días para explorar el pasado de la capital alemana y para descubrir su cara más alternativa.  Eso sí, me di cuenta de que Berlín tiene tanto por ver y por ofrecer que sólo dos días no son suficientes. Tocará volver, y pronto.

Control de pasaportes en el muro de Berlín

Control de pasaportes en el muro de Berlín

Junio: Ibiza

Por motivos profesionales, a principios del verano tuve que ir varias veces a Ibiza. Aunque normalmente no tenía tiempo para hacer turismo, me dio tiempo a callejear por las calles empedradas y medievales de Dalt Vila y a soñar en la zona de las Salinas… Suficiente como para darme cuenta de que la Ibiza fiestera no es lo mío, pero sus playas y pueblos sí.

Callejuelas en Dalt Vila, Ibiza

Callejuelas en Dalt Vila, Ibiza

Julio: Viena

Después de varios años visitando Viena en Navidad para disfrutar de sus mercados de Navidad, este año fui por primera vez en verano. Aunque esperaba buen tiempo y poder bañarme en el Danubio, coincidí con una ola de frío. En lugar de frustrarme, aproveché para descubrir la Viena que sale en la película “Antes del Amanecer”, una de mis preferidas, para pasear por Naschmarkt, tomar muchos cafés y disfrutar de la ciudad como si viviera allí. El reto de bañarme sigue en pie… y no soy de las que se dan por vencidas, así que volveré.

Noria del Prater, Viena

Noria del Prater, Viena

Agosto

Cadiz

Por temas presupuestarios y sentimentales, este verano volví a la tierra de mi madre y de mis vacaciones cuando era pequeña. Además de visitar a la familia, que vive en la bahía de Algeciras, mi hermana y yo aprovechamos para visitar los pueblos blancos, redescubrir la tacita de plata, tapear en Tarifa, decepcionarnos con Tánger y bañarnos en algunas de las mejores playas que tiene el país (y el mundo). Fue una gran experiencia y no descarto repetirla más a menudo, porque me dejé muchos pueblos y playas en el tintero.

Playa en Barbate

Playa en Barbate

Roma

El último fin de semana de agosto (y primero de septiembre) pude cumplir uno de mis sueños: visitar Roma. Me acompañó Isabella, mi amiga de Viena y aunque sólo estuvimos 48 horas tuvimos tiempo de ver lo esencial y quedarnos con ganas de volver. Después de pisar el Coliseo y empaparnos de historia y arte el primer día, el segundo lo dedicamos al Vaticano. Fue el viaje del timo del helado y de la comida deliciosa

Río Tíber, Roma

Río Tíber, Roma

Huesca: Loarre, el Reino de los Mallos y San Juan de la Peña

A la semana de volver a Roma, aproveché una oferta de hotel en Loarre para ver su castillo, que hacía años que me llamaba la atención. Y, ya de paso, exploré la zona. El “Reino de los Mallos” es precioso, el turquesa del río Gállego una maravilla y el románico de San Juan de la Peña uno de los más espectaculares que he visto. La zona de la Hoya de Huesca tiene muchísimo por ver y el turismo rural es ideal para eso.

Castillo de Loarre, Huesca

Castillo de Loarre, Huesca

Octubre: Blogtrip a Albacete

Aunque tengo amigos en Albacete, nunca antes había estado. La oportunidad llegó de la mano de mi primer blogtrip, la #ABexperience. Con una compañía inmejorable, pudimos descubrir lo mucho que tiene por ofrecer una de las provincias menos explotadas turísticamente de España. Albacete vale la pena, y no sólo por sus ricas tapas o por el Museo de la Cuchillería, sino por una naturaleza privilegiada y escenarios de película a los que quiero volver para disfrutarlos con más calma.

#ABExperience en Ayna, la Suiza Manchega

#ABExperience en Ayna, la Suiza Manchega

Noviembre: Escocia

Aprovechando que una de mis mejores amigas organizaba un Ceilidh por su cumpleaños, me tomé 4 días para volver a mi lugar preferido en el mundo. Días de reencuentros con mis ex compañeras de piso, de mercados de Navidad, de excursiones, de rutas por valles poco conocidos, de visitar nuevos castillos y de fotografiar puentes y templos góticos, de probar nuevas comidas… Pero, sobre todo, días muy felices en los que mis amigas me recordaron que da igual que no nos veamos cada día porque sabemos que nos tenemos. En 2013 volveré, como cada año ;)

Castillo Campbell, Escocia

Castillo Campbell, Escocia

Diciembre: Viena

Dos veces en un año… pero no podía faltar a mi cita navideña con Viena. Esta vez nos centramos en curiosear los mercados de Navidad que hay en cada rincón con más calma, en saborear los cafés con más calma, recrearnos con las obras de Klimt… y en explorar por primera vez Viena bajo el manto de nieve que cubría todas las calles. Creo que no he pasado más frío en la vida, pero fue precioso!

Palacio del Belvedere bajo la nieve

Palacio del Belvedere bajo la nieve

Además, 2012 ha sido un año de muchas rutas de senderismo (una al mes, como mínimo), de descubrir rincones que tenía al lado de casa y que apenas conocía… He visitado varias zonas de Osona (el Santuario de Cabrera, el poblado íbero de Roda de Ter, el santuario de Sant Feliu, el Mercado Medieval de Vic…), seguido los pasos de Gaudí en la colonia Güell, probado los mejores bocadillos de Barcelona en Sagàs, descubierto el patrimonio natural y cultural de la Serralada Litoral, probado las nuevas camas de los hoteles Ibis y mucho más. Y quizás ese sea el mayor descubrimiento: aprender a disfrutar de aquellos lugares que están cerca y que no deberíamos pasar por alto. Porque para viajar no hace falta cruzar el planeta, sino disfrutar de cada nueva experiencia.

Santuari de Cabrera, Osona

Santuari de Cabrera, Osona

¿Qué le pido al 2013?

Pues además de salud para todos, estabilidad laboral para poder seguir cumpliendo sueños viajeros… Puestos a desear:

  • Aprender a manejar un trineo tirado por huskys (el lugar me da igual)
  • Una escapada a Bélgica o Amsterdam con mis amigas
  • Volver a Praga a ver a uno de mis mejores amigos.
  • Brasil o Argentina en verano
  • Volver a Londres
  • Visitar de una vez por todas a mis amigas que viven en varios lugares de Alemania (Freiburg, Frankfurt, Munich)
  • Ir a ver a mis amigos del País Vasco, Cantabria y Asturias (sería ideal una ruta en coche)
  • Australia y Nueva Zelanda, please… Si no este año, ¡de 2014 no pasa!
  • Volar a Copenhague con Isabella, mi amiga de Viena
  • Relajarme varios días en Formentera
  • Descubrir el sureste asiático y, en concreto, Camboya y Vietnam.
  • y mucho más… aunque todo se andará, porque me da que tendré que improvisar mucho ;)

Y vosotros, ¿qué le pedís al año que viene?

Mad About Scotland: el castillo de Dunnottar

La última etapa de nuestro viaje a Escocia la pasamos en la zona de Dundee. Y no precisamente porque hubiera algo que nos llamara la atención de la zona (creedme, Dundee ni es bonito ni interesante, a no ser que os guste la decadencia de una ciudad gris, con edificios de hormigón y sin personalidad y las broncas en cada esquina). La ciudad no tiene la mejor reputación del mundo pero allí vive una de mis mejores amigas, y me moría de ganas de pasar unos cuantos días con ella. Además, la campiña y la costa de la zona bien valen una visita!

Llegamos a Dundee en tren desde Edimburgo. Hay muchos durante el día (también buses, pero son bastante más lentos… y más baratos) y los paisajes que se ven desde la ventana le dan a una ganas de pararse en cada estación. Nos recogieron en la estación y a la mañana siguiente nos fuimos de excursión al Castillo de Dunnottara 15 minutos de la bonita localidad costera de Stonehaven.

Castillo de Dunnottar, Escocia

Castillo de Dunnottar

Me habían hablado muy bien del sitio y la imagen idealizada que yo tenía después de ver hace mil años la película Hamlet de Franco Zeffirelli (con Mel Gibson en el papel del príncipe danés) se corresponde mucho con la realidad.

El Castillo de Dunnottar se eleva en lo alto de un precipicio rocoso en un cabo de la costa nordeste de Escocia. Es un castillo medieval, hoy en ruinas, muy bien conservado. Los once edificios que lo componen se construyeron entre el siglo XII y el XVII y por su posición estratégica y lo difícil de su acceso, ha jugado un papel estratégico en la historia del país hasta la actualidad.

La llegada es espectacular, a través de un estrecho camino y unas escaleras que primero descienden y luego suben hasta la estrecha entrada. Una vez arriba, el mar a ambos lados, el verde de los acantilados, el romper de las olas contra las rocas… todo lo hace una visita imprescindible.

Interior del castillo de Dunnottar

Interior del castillo de Dunnottar

En su interior hay una fortaleza, varias torres, una capilla del siglo XVII, y varios edificios de servicios y vivienda para los diferentes nobles que han vivido en el castillo. Aunque mayormente está en ruinas, el recinto está muy bien señalizado y en un día soleado el césped es muy tentador :)

En dos de los sitios donde la historia de Dunnottar se puede palpar con más fuerza es en la reconstruida “Drawing Room”, en la que podemos comprobar cómo debió ser el día a día en el castillo: una gran sala con una chimenea decorada, una larga mesa de madera con sillas a juego y un techo de vigas decoradas en la que una se podía imaginar mirando la furia del oleaje a través de la ventana.

Y, en segundo lugar, en la Whigs Vault, una mazmorra espeluznante, un largo túnel con una única salida: la ventana que da al acantilado. Durante una rebelión en 1685 fueron recluidos aquí 122 hombres y 45 mujeres que no reconocían la supremacía del Rey en cuestiones religiosas. El espacio es grande, pero no tanto como para alojar a esa multitud…

Mazmorra del castillo de Dunnottar

Mazmorra del castillo de Dunnottar

Después de recrearnos un buen rato con la visita (exploramos todos sus rincones y nos encaramamos a todas las rocas habidas y por haber, imaginando que viajábamos en el tiempo), exploramos las dos playas que rodean el castillo. Una a cada lado, el acceso es bastante fácil y es imposible perderse. Sólo hay que seguir los senderos hacia un lado o el otro para mojar los pies en el agua helada y recrearse con los mil matices de verde, gris y azul del paisaje.

Playa junto al Castillo de Dunnottar

Playa junto al Castillo de Dunnottar

Curiosidades históricas del Castillo de Dunnottar

  • La referencia más antigua a Dunnottar data de 681, cuando se menciona un sitio a la fortaleza de Dun Fother (su nombre en gaélico)
  • El primer rey de Escocia, Domnall II, murió en el castillo en el año 900
  • Se dice que William Wallace llevó a los escoceses a la victoria sobre los ingleses en Dunnotar en 1296. Los soldados derrotados fueron encerrados y quemados vivos en la iglesia del castillo.
  • La Reina Mary Queen of Scots visitó Dunnottar en 1562 y 1564. Y su hijo James VI vivió aquí durante un tiempo en 1580.
  • Durante las rebeliones jacobitas del siglo XVII el castillo sufrió muchos daños y fue abandonado hasta que la familia Cowdray lo compró en 1925. Esta familia lo restauró y lo abrió al público.

Cómo llegar al Castillo de Dunnottar

Al castillo de Dunnotar se puede llegar directamente en coche, aunque el parking escasea. O podemos dejar el coche en Stonehaven y tomar el sendero que va de la bahía hasta Dunnottar por encima de los acantilados. Se tarda sólo 15 minutos y es un paseo muy agradable. Las vistas son espectaculares y ver el castillo crecer y tomar cuerpo a medida que te acercas es muy recomendable, sobre todo si hace buen tiempo.

Horarios

  • Del 1 de abril al 31 de octubre: de las 9 a las 18h
  • Del 1 de noviembre al 31 de marzo: de las 10 a las 17h
Estos horarios varían en función del tiempo.
Precios: de 2 a 5 libras
En el siguiente post: ¡cómo vimos caer las 4 torres más altas de Dundee y nuestra visita a Saint Andrews!

Mad About Scotland: dos días en Edimburgo (día 2)

Después de explorar a fondo la Royal Mile de Edimburgo (y sus calles adyacentes) en nuestro primer día en la ciudad, el segundo lo dedicamos a la zona nueva o New Town y a explorar alguna área o monumento que el jueves no tuvimos tiempo de ver.

Nos levantamos pronto y desayunamos en el estupendo café de estilo parisino (nos apetecía algo diferente, para variar después de tantos días de Scottish Breakfast) Café Jaques, justo enfrente del Art Roch Hostel. Acto seguido, nos pusimos en marcha en dirección a Calton Hill. El barrio se proyectó en el siglo XVIII para solucionar los problemas de superpoblación e insalubridad del Edimburgo medieval, por entonces todavía confinado a la colina del Old Town, detrás de las murallas.

Edificios medievales vistos desde Princes Gardens, Edimburgo

Edificios medievales vistos desde Princes Gardens, Edimburgo

NEW TOWN

La Ciudad Nueva transcurre en paralelo a la Royal Mile, de la que está separada, entre otros, por los Princes Gardens, es una sucesión de calles (la principal es Princes Street, llena de tiendas) y plazas de arquitectura georgiana y neoclásica (los más completos y auténticos de todo el mundo, según me contaron). En esta zona están los grandes almacenes, las tiendas de los mejores diseñadores y muchísimos bares, restaurantes y hoteles. Además de la maravillosa Scottish National Gallery. Si tenéis tiempo, vale la pena (además, excepto las exposiciones temporales, es gratis)… Pero como no era el caso, a Calton Hill que nos fuimos.

De camino, a mano derecha, está el cementerio de Calton Hill donde están enterrados grandes de la talla de David Hume. Las vistas son espectaculares y los monumentos funerarios (si os van, a mi sí) son una maravilla. Algunas lápidas son tan antiguas que llevan siglos hundiéndose en el césped…

Calton Hill Cemetery / Cementerio de Calton Hill

Cementerio de Calton Hill – tumba de David Hume

Dejando de lado la nota macabra del día, subir a Calton Hill es muy fácil y apto para todo el mundo (incluso los que no están en forma). Las vistas desde esta impresionante acrópolis escocesa valen la pena, y su césped es ideal para un picnic al aire libre si hace bueno. La cima de la colina está dominada por los grandilocuentes monumentos (la mayoría del siglo XIX) que hicieron a Edimburgo merecedora del nombre de “La Atenas del Norte”.

Vistas desde Calton Hill, Edimburgo

Vistas de Edimburgo desde Calton Hill

Monumentos de Calton Hill

  • Burns Monument: construido en 1830, este templete de estilo griego se construyó para rendir homenaje al bardo por excelencia de Escocia, Robert Burns (o Rabbie Burns, cómo le llaman sus compatriotas).
  • National Monument: es una especie de Partenón a medias que tenía por objetivo honorar a los muertos escoceses en las Guerras Napoleónicas. El proyecto, increíblemente ambicioso, se empezó en 1822 pero se quedó sin fondos cuando tan sólo se habían completado las 12 columnas que se pueden ver hoy en día.
  • Nelson Monument: el monumento al almirante Lord Nelson (por su victoria en Trafalgar en 1805 contra los franceses) ofrece unas vistas aún más espectaculares desde su cima… pero realmente tampoco vale tanto la pena pagar por subir. Aún así, desde fuera es un must. 
  • City Observatory: el que se construyó en 1818 como Observatorio de la ciudad está inspirado en el templo ateniense dedicado a los vientos. Aunque perdió su utilidad bastante pronto (por lo que se ve, el humo de la estación de Waverley obligó a trasladar los instrumentos de observación al sur de Edimburgo, a Blackford Hills) vale la pena echarle un vistazo.

Aún así… que no nos engañen, la gente va a Calton Hill a disfrutar de unas vistas de 360 grados de Edimburgo. Vistas del Castillo, del Firth of Forth (el estuario donde el río se une con el mar, en el barrio de moda de Leith), la Ciudad Nueva, toda la calle de Princes Street y, cómo no, las mejores vistas de Arthur’s Seat y el Palacio de Holyrood, como éstas.

Arthur's Seat visto desde Calton Hill

Arthur’s Seat visto desde Calton Hill

De vuelta a Old Town, recorrimos Princes Street y nos maravillamos con la arquitectura georgiana de George Street, Charlotte Square y St. Andrew Square. Y nos volvimos a adentrar en el laberinto medieval que tanto me gusta.

El monumento a Walter Scott desde un callejón de Edimburgo

El monumento a Walter Scott desde un callejón de Edimburgo

Subiendo por Cockburn Street, de vuelta a la Royal Mile en dirección al castillo, giramos a la izquierda por George IV Bridge y empezamos a andar por la acera de la derecha…. En el número 21 está The Elephant House, famoso por su café y por ser el bar dónde J.K. Rowling escribió el primer libro de Harry Potter, en la época en que estaba en paro y no tenía dinero ni para pagar la calefacción… El sitio es una especie de meca de los fans de la saga, pero realmente está muy bien como bar. También lo frecuenta el escritor de novela policiaca Ian Rankin.

National Museum of Scotland

National Museum of Scotland

Una vez repuestas las fuerzas, fuimos hasta el National Museum of Scotland, que justo acababa de reinaugurarse después de una reforma de varios años. Es gratis (sí!) y en su interior, que combina la modernidad con el clasicismo victoriano, hay una gran colección de piezas celtas, pictas y romanas (atención a la armadura de un caballo romano, espectacular), piezas medievales e incluso la oveja Dolly disecada. Realmente, vale mucho le pena echar un vistazo. Y, si hace bueno, desde la terraza en el piso superior hay unas vistas inolvidables!

Continuamos por George IV Brigde hasta Greyfriars Kirk y su cementerio. La iglesia se inauguró en 1620 y es bastante pequeña. La mayoría de la gente va porque en su cementerio (que se cierra por la noche) están enterrados varios ilustres de la ciudad (el poeta Allan Ramsay o el arquitecto William Adam). Aún así, el inquilino más famoso es el Greyfriars Bobby, el terrier de Skye que, de 1858 a 1872 montó guardia en la tumba de su difunto amo, John Gray, un oficial de la policía de Edimburgo. Su pequeña tumba está justo al lado de la entrada del cementerio, marcada por una lápida de granito rosa. El perro era tan popular que a su muerte le erigieron una estatua frente al pub que lleva su nombre, en la esquina entre George IV Bridge y Candlemaker Row.

Acabamos nuestra visita con una sesión de shopping por dos de mis calles favoritas: Victoria Street y Cockburn Street, así como la zona de Grassmarket.  En breve, mis bares, pubs y restaurantes preferidos, y otras opciones para hacer en Edimburgo si tenéis más de dos días.

Relatos de otros viajeros #postamigo

Vero4Travel – Qué visitar en Edimburgo

La Mochila de Mamá – Un fin de semana invernal con amigas en Edinburgh

Un mundo para 3 – La escapada navideña de una familia a Edimburgo

La Zapatilla – Lo que Sonia se llevó de Edimburgo

Mad About Scotland: Ruta en coche por las Highlands (3)

ETAPA 3: De Kyle of Lochalsh a Stirling

Como ya comenté en el post anterior sobre la Isla de Skye, decidimos volver a tierra firme cruzando con el coche el puente que une Kyleakin con Kyle of Lochalsh desde 1995 para continuar con nuestra ruta por las Highlands en coche. Es increíble darse cuenta de lo cerca que está la isla de la península y lo rápido que se cruza el puente. Hasta 2004 el puente fue de pago, pero los lugareños se manifestaron y desde entonces es gratis (si!). No hay mucho que ver en Kyle of Lochalsh, es sobre todo un lugar de paso pero siguiendo por la carretera en dirección a Fort William, a media milla del pueblecito pintoresco de Dornie, en una isla en Loch Duich se alza el que posiblemente sea el castillo más visitado, más fotografiado y más filmado de toda Escocia: el castillo de Eilean Donan.

Castillo de Eilean Donan

Castillo de Eilean Donan

Construido inicialmente en este enclave de lujo (el reflejo del castillo sobre las tranquilas aguas del loch, cuando no está plagado de algas, es maravilloso) en el siglo XIII, fue destruido durante la guerra Jacobita en el XVIII y lo que hoy en día se puede visitar es básicamente una reconstrucción del siglo XX a cargo del Clan MacRae, que todavía celebra allí sus reuniones anuales y otros eventos. Al castillo se llega desde un puente monísimo y la entrada (4,95 £) no es nada cara si se compara con la de algunos castillos del National Trust (el de Edimburgo, por ejemplo, supera las 12 £). Realmente, si os gustan los castillos, vale mucho la pena. Está restaurado con muchísimo gusto y permite hacerte una idea de cómo debía vivir un jefe de clan en la Edad Media. Pero si queréis ahorrar, las vistas desde el parking son fantásticas y hace falta poco más. Es como estar en una postal (bueno, de no ser por las hordas de turistas).

Acto seguido, decidimos volver a ponernos en marcha en dirección al lago Ness. La carretera es maravillosa, pequeña, poco transitada incluso en verano y sembrada de riachuelos y puentes de piedra que surgen bajo las montañas. En poco más de una hora nos plantamos en Fort Augustus, una pequeña población que prácticamente vive del Lago Ness y su monstruo. No voy a negar que el lago es espectacular. Largo, oscuro y profundo llega hasta Inverness, pero su popularidad creció de manera descomunal cuando, a principios del siglo XX empezaron a haber avistamientos de “la bestia”. Más leyenda que verdad, todavía hay quien espera que Nessie se asome a saludar. En su defecto, muchos se conforman con un paseo en barco por el lago en el que te cuentan las mil y una historias sobre el tímido animal… En fin, que nosotras no nos subimos en ninguno, pero nos mojamos los pies en la orilla del lago y todavía conservamos los diez dedos!

Lago Ness

Lago Ness visto desde Fort Augustus

Ah! Y comimos en un fantástico restaurante con vistas el BoatHouse Restaurant. Me gustó tanto que no puedo dejar de recomendarlo ;) Está al lado de la antigua abadía de Fort Augustus, ahora reconvertida en apartamentos que bien vale una visita.

En Fort Augustus también está el sistema de esclusas que permite navegar el Great Glen: el Caledonian Canal. Es verdaderamente espectacular ver cómo los barcos superan el desnivel entre el Loch Ness y el Loch Ochy. Eso sí, hay que armarse de paciencia, porque las esclusas no van muy rápidas y el proceso puede tardar más de una hora.

Después de comer volvimos a subir al coche para bordear la orilla norte del lago Ness en dirección a Inverness. Antes, hicimos una parada en el Castillo de Urquart, que está básicamente en ruinas, es muy caro y que prácticamente ya ni se ve desde la carretera. Hace pocos años el National Trust remodeló el yacimiento y decidió construir unos muros muy altos, quizás para incentivar que más de uno pagase la entrada.

Urquhart Castle

Castillo de Urquhart

Nosotras, sin embargo, pusimos rumbo a Inverness, nos dimos el lujazo de pasear por su coqueto centro, subir al castillo (ahora sede de algun organismo gubernamental), admirar la estatua de la heroína Flora MacDonald y alucinar con la carta del restaurante español La Tortilla Asesina. No nos tomamos nada (apostamos por la gastronomía local siempre en los viajes!) pero nos hizo mucha gracia!

Como que a la mañana siguiente teníamos que devolver el coche en Stirling, nos volvimos a poner en marcha y pasamos la noche en Pitlochry, centro neurálgico para la exploración de las montañas de los Cairngorms que tendré que explorar en cuanto vuelva a Escocia! Me quedé con las ganas… Eso sí, nuestro alojamiento fue de 10. Dormimos y desayunamos en el B&B Home from Home donde David y Linda nos dieron una habitación preciosa y nos hicieron sentir como en casa.

Bed & Breakfast Home from Home, en Pitlochry

Nuestra habitación en el B&B Home from Home (Pitlochry)

Después de descansar en una cama como ésta, explorar Edimburgo fue coser y cantar! ;) En breve, un nuevo post

Mad About Scotland: Ruta en coche por la Isla de Skye

ETAPA 2: ruta circular por la Isla de Skye

Aunque la Isla de Skye es de las más grandes que tiene Escocia y podría dar para unas vacaciones en exclusiva, en poco más de un día puedes ver lo más bonito, disfrutar de su gastronomía y relajarte. Nosotras estuvimos un día y medio y nos cundió muchísimo… sobre todo porque en verano los días son eternos (el sol sale antes de les 6 de la mañana y no se pone hasta bien pasadas las 10 de la noche).

¿Cómo llegar a la Isla de Skye?

Básicamente hay 2 maneras: en coche o en ferry.

  • En coche: tendrás que tomar la carretera desde Fort William hasta Kyle of Lochalsh y una vez allí cruzar el puente que construyeron hace casi 20 años hasta el pequeño pueblo pesquero de Kyleakin. Esta opción es gratis pero nosotras la descartamos porque nos apetecía ir hasta Mallaig y luego dar toda la vuelta para llegar al puente no nos compensaba. Eso sí, volvimos a tierra firme por él.
  • En ferry: básicamente porque estábamos en Mallaig, porque a mi me hacía ilusión ir en ferry y porque nos permitía acercanos a la isla disfrutando de la brisa del mar, elegimos esta opción. En verano es muy recomendable reservar con antelación. Hay relativamente pocos ferrys y si vas con coche es muy posible que te quedes sin plaza. Además, tampoco es caro y las vistas compensan de sobras. La única empresa que conecta Mallaig con Armadale (al sur de Skye) es Caledonian Macbrayne, popularmente conocida como Calmac ;) y por 24 libras viajamos las 2 y el coche.
Saliendo del puerto de Mallaig hacia Armadale (Skye)

Saliendo del puerto de Mallaig hacia Armadale (Skye)

En media hora de navegación llegamos al puerto de Armadale, más sitio de paso que otra cosa. Y así empezamos la exploración de una de las maravillas de Escocia. La Isla de Skye tiene un microclima especial y concentra en relativamente pocos quilómetros algunos de los parajes naturales más bonitos que he visto. Además, aunque era verano, había muy pocos turistas, las carreteras estaban prácticamente desiertas y pudimos disfrutar de la hospitalidad escocesa en su estado más puro.

¿Qué ver en la isla de Skye?

La lista es interminable. Nosotras optamos por ir primero a nuestro Bed & Breakfast en Portree, dejar las maletas y empezar la ruta. Eso sí, antes de llegar hicimos varias paradas técnicas (léase fotográficas).
1. Desde la carretera de Armadale a Portree hay unas vistas fantásticas de los Montes Cuillin, que se alzan majestuosos a la izquierda.
Montes Cuillin en Skye

Los montes Cuillin alzándose junto a la carretera en Skye

2. El Castillo de Dunvegan es una fortaleza de estilo normando preciosa con unos jardines impresionantes propiedad del clan MacLeod. Eso sí, es de pago y bastante caro (más información en su página web). Presumen de tener la “fairy flag” o la bandera de las hadas pero a nosotras no nos compensó… así que tomamos una pequeña carretera estrecha que se adentraba en un pequeño bosque y que da la vuelta a la península. Después de conducir unos pocos minutos las vistas son impresionantes: el castillo, el loch, el contraste entre el azul del agua y del cielo con el verde y el marrón de las montañas… Y un perfecto remanso de paz.
Castillo de Dunvegan en Skye

El castillo de Dunvegan desde una carretera secundaria

3. Uig: esta pequeña población pesquera está situada en una de las bahías más al norte de la isla de Skye. El sitio es increíblemente pintoresco aunque para muchos sólo es un lugar de paso para tomar el ferry hacia las islas del Mar del Norte. La llegada por la carretera de la costa, bordeando acantilados verdes y llenos de flores es imprescindible. Pero aparte de lo bonito que es, hay poco que hacer.

Coche antiguo aparcado en Uig

Un coche antiguo aparcado en el puerto de Uig

4. Una vez en Uig, hay que tomar una pequeña carretera secundaria que indica Fairy Glen para llegar a un valle recóndito lleno de formaciones naturales cónicas donde, según la leyenda, viven las hadas. Llegar allí fue un poco una odisea. Aunque sólo hay que seguir la carretera hasta el final, no hay indicaciones y nos tropezamos con un grupo de ganaderos esquilando en medio de la carretera a unas cincuenta ovejas. Varias saltaron sobre el capó del coche… pero ante nuestra cara de “guiris perdidas” los buenos hombres nos dijeron que, en efecto, íbamos bien. El sitio creo que es de los que más me gustaron (disfrutar de un sitio poco conocido a solas tiene su qué).
Fairy Glen, en la isla de Skye

Fairy Glen (“El valle de las hadas”) en la isla de Skye

Para volver a Portree hay dos opciones:

  • tomar la carretera interna que cruza el Quiraing, un paso de montaña espectacular.
  • tomar la carretera de la costa que llega al punto más al Norte de Skye y disfrutar del atardecer.
Nosotras optamos por la segunda porque nos apetecía conducir junto al mar. La carretera bordea acantilados y calas. Es de doble sentido pero sólo cabe 1 coche, así que constantemente tienes que estar cediendo el paso (son increíblemente educados y siempre nos dejaban pasar), de manera que tienes que conducir bastante lento… cosa que nos permitió disfrutar del viaje, del paisaje y de la conducción con el volante a la derecha.
Pocos quilómetros más al norte de Hungladder dejamos el coche frente a estas vistas y andamos unos 20 minutos hasta la ruina del castillo de Duntulm. No son nada especial… pero las vistas sí.
Vistas de la costa norte de Skye desde el castillo de Duntulm

Vistas de la costa norte de Skye desde el castillo de Duntulm

Siguiendo por la misma carretera hicimos una parada para visitar el Skye Museum of Highland Life (aquí). Nos pareció muy interesante, con sus cottages tradicionales y sus explicaciones sobre lo dura que era la vida hasta hace relativamente poco tiempo en las Islas. A pocos minutos a pie, cruzando prados, está la tumba de la heroína nacional Flora MacDonald, famosa por haber ayudado al príncipe Bonnie Prince Charlie a huir de las fuerzas hanoverianas.

5. Bajando en dirección sur, de vuelta hacia Portree, llegamos hasta el parking del Old Man of Storr y andamos hasta esta roca enorme cruzando bosques, campos y en el tramo final subiendo por una especie de escaleras de roca. Tardamos una hora de trekking en llegar y valió la pena cada gota de sudor (y las agujetas del día siguiente). Si tenéis tiempo y os gusta andar, 100% recomendado.

Camino del Old Man of Storr

Camino del Old Man of Storr, en la isla de Skye

6. De vuelta, por la misma carretera, paramos junto a la cascada conocida como Kilt Rock porque, según dicen, se asemeja a los pliegues de la falda escocesa. Nosotras no le vimos la similitud, pero sin dudarlo los acantilados por los que cae el agua hasta el mar bien valen 5 o 10 minutos de tu tiempo.

¿Qué más ver en Skye?

  • La destilería de whisky Talisker (ideal para los días de lluvia porque estás a cubierto, calentito y puedes probar un gran whisky).
  • El Neist Point en Glendale (paraje natural)
  • El Clan Donald Skye and the Museum of the Isles, un espacio natural y cultural que rodea el Castillo de Armadale y que pertenece al clan homónimo.
¿Dónde alojarse en la isla de Skye?
Por ser la ciudad más importante (y muy mona) nosotras reservamos una habitación preciosa en el Woodlands B&B. Joan Ann y sus hijas fueron unas anfitrionas perfectas.

Relatos de otros viajeros #postamigo

Lala Viajera – La isla de Arran (por si os habéis quedado con ganas de descubrir otra de las maravillosas islas escocesas)

Mad About Scotland: Ruta en coche por las Highlands (1)

ETAPA 1: Stirling – Doune – Falls of Dochart – Glencoe – Fort William – Road to the Isles – Mallaig

Si vas con el tiempo justo a Escocia y no te quieres perder las Highlands (o Tierras Altas, aunque a mi me gusta más llamarlas en su lengua materna) la mejor opción es alquilar un coche. Así puedes pararte dónde te apetezca, descubrir rincones fuera de las rutas turísticas, ir a tu ritmo y cubrir más terreno que con el transporte público. Conducir por la izquierda por carreteras secundarias y prácticamente sin tráfico no es tan complicado como parece.

Nuestra ruta por las Highlands en coche empieza en Stirling (básicamente porque fue nuestra base los primeros días, y porque el tráfico en Edimburgo es terrible) y se adentra a lo largo de 3 días por los básicos que cualquiera que vaya a Escocia debería ver (en mi humilde opinión). Mi compañera de viaje no había estado nunca y el principal objetivo de mi propuesta era enseñarle mis sitios preferidos ;)

Así que… en marcha!

Castillo de Doune

Castillo de Doune, famoso por aparecer en "Los caballeros de la mesa cuadrada" de Monty Python

Saliendo de Stirling y tomando la carretera local hacia Fort William hay que hacer una pequeña parada en Doune. Si eres fan de los Monty Python es imprescindible! Si no, también! El castillo de Doune es una fortaleza muy bien conservada, bastante accesible, y situada en un entorno de cuento. Para los más frikis, si os acercáis a taquilla y pedís unos cocos podréis emular al Rey Arturo y su escudero de la película haciendo ver que iban a caballo.

Vaca de las Highlands

Vaca de las Highlands descansando de camino a Glencoe

En Escocia hasta las vacas son pelirrojas… el mejor ejemplo es esta preciosidad que nos hizo parar unos minutos. Aunque no se ven con frecuencia, las hay y son preciosas…

Seguimos, siempre en dirección a Fort William y a izquierda y derecha dejamos una sucesión de lagos a cuál más bonito. Tomamos un desvío hacia Killin, un pueblo muy pequeño pero conocido por los Falls of Dochart, un prodigio de la naturaleza en que el río esquiva unas formaciones rocosas de película y sortea islas llenas de árboles altos y oscuros. Hay un molino de agua en el que no vale demasiado la pena entrar. Eso sí, es imprescindible sentarse un rato en las rocas, incluso mojar los pies en el agua helada y disfrutar de la tranquilidad de la isla que alberga el cementerio del clan McNab (y en el que te advierten de que entres “bajo tu responsabilidad”).

Falls of Dochart, en Killin

Falls of Dochart (Killin)

Después del descanso, retomamos la ruta, volvimos a la carretera principal y empezamos a adentrarnos en Glencoe, con sus montañas majestuosas, sus riachuelos y los mil matices de verde, tierra y violeta. Si por mi fuera, me pararía cada pocos metros, porque los paisajes de película se suceden, uno tras otro. Para muestra, un botón.

Glencoe, Highlands escocesas

Glencoe, en las Highlands de Escocia

Y mejor no hablar de la vegetación o las flores que motean de colores los picos rocosos y las laderas verdes.

Flores en Glencoe (Highlands de Escocia)

Flores en Glencoe

Cruzando las Highlands llegamos a Fort William a media tarde. Nos tomamos nuestro tiempo explorando una de las zonas con más encanto de Escocia y, la verdad, no teníamos ninguna prisa por llegar a las laderas del Ben Nevis en la ciudad. Del fuerte que le da el nombre a Fort William apenas quedan un par de cimientos junto al Firth y (a no ser que te propongas escalar el pico más alto del Reino Unido, o esquiar) no tiene mucho interés. Eso sí, es el punto de partida de la espectacular Road to the Isles: la carretera que lleva hasta Mallaig y que antes de que se construyera el puente de Kyle of Lochalsh (más al norte) era el punto de partida para la mayoría de los que tomaban un ferry para explorar la isla de Skye.

La carretera sigue a la vía del tren por las que pasa el famoso tren de vapor que sale en Harry Potter (el Hogwarts Express!) y nuestra intención era llegar hasta el viaducto de Glenfinnan (que también sale en la película y domina un paraje precioso). Es una maravilla y para la próxima vez nos quedó pendiente hacer el recorrido en tren ;) En cualquier caso, llegamos a Glenfinnan justo cuando estaban cerrando el monumento que domina el valle (a las 17h). Es una estructura circular con una torre sobre la que se erige una escultura al Highlander, justo enfrente de una lengua de agua que se adientra en la tierra. Aunque estaba “cerrado” al público el monumento no está vallado, así que pudimos verlo de cerca. El acueducto está justo detrás, a la derecha de la carretera (si vas en dirección a Mallaig). Hay un párking enorme y el viaducto se ve muy pequeño. Acercarse es complicado, a no ser que tomes un pequeño camino de montaña justo al lado de la oficina de información turística. En menos de 15 minutos llegas a una especie de mirador rocoso desde donde se ve el paisaje como nunca.

Valle y monumento de Glenfinnan

Glenfinnan

A medida que la tarde avanzaba, seguimos por la Road to the Isles, dejamos atrás las maravillosas playas de arena blanca y fina de Morar (the Silver Sands of Morar) y llegamos hasta nuestro B&B en Mallaig. Nos alojamos en Heatherlea B&B y todavía no tengo palabras para sus dueños, Lynsey y Nick. La casa es una maravilla, el desayuno de los mejores que he tomado nunca y las vistas de las islas son impagables. Esta puesta de sol nos acompañó mientras nos acercábamos al centro a cenar.

Atardecer en Skye visto desde Mallaig

Atardecer en Skye visto desde Mallaig

Mañana tomamos el ferry y nos plantamos en Skye!