Mad About Travel: ¿Dónde he estado en 2012?

En pocas horas se acaba este año. El funesto 2012 en el que el mundo tenía que acabarse llega a su fin y aunque no soy muy dada a mirar atrás, me ha parecido apropiado hacer memoria y recordar los lugares en los que he estado, lo que he visto y lo que he vivido.

No ha sido un año de grandes viajes, pero sí de muchas escapadas, de rutas senderistas y de una vuelta a las raíces. Y me hace muy feliz acordarme de todos los buenos momentos vividos en la carretera, en aviones, en la montaña o en el extranjero. Así que allá vamos.

Enero

Huesca

Empecé el año con una escapada a la comarca de la Litera, en Huesca. Fue una oferta de última hora y todo un descubrimiento. Un fin de semana descubriendo el castillo de Monzón, catando quesos y vinos y explorando los preciosos pueblos de Fonz y Azanuy fue la manera perfecta de empezar el año viajero. La combinación perfecta de relax, historia, gastronomía y naturaleza. ¿Qué más se puede pedir?

Castillo de Monzón

Castillo de Monzón

Carcassonne

Una semana después de volver de Huesca, me fui con mis amigas de fin de semana de chicas a Carcassonne. Además de explorar la ciudad (pasando mucho frío) y su impresionante ciudadela medieval, catamos en un chateau unos de los vinos más ricos que he probado y descubrimos los encantos de la preciosa Lagrasse.

Ciudadela de Carcassonne

Ciudadela de Carcassonne

Abril: Núria y Queralbs

En plena Semana Santa fui con unos amigos a un apartamento en Queralbs, en los Pirineos catalanes. Además de hacer varias rutas a pie que tengo pendiente contaros, disfrutamos del Valle de Núria completamente nevado y con el lago helado… Quería volver al pueblo a pie, pero hacía tanto frío que tuve que desistir. Así que ya tengo excusa para volver :)

Valle de Núria nevado

Valle de Núria nevado

Mayo: Berlín

Gracias a un concurso gané un vuelo a donde quisiera… y acabé pasando un fin de semana fabuloso (aunque algo frío para ser mayo) en Berlín. Dos días para explorar el pasado de la capital alemana y para descubrir su cara más alternativa.  Eso sí, me di cuenta de que Berlín tiene tanto por ver y por ofrecer que sólo dos días no son suficientes. Tocará volver, y pronto.

Control de pasaportes en el muro de Berlín

Control de pasaportes en el muro de Berlín

Junio: Ibiza

Por motivos profesionales, a principios del verano tuve que ir varias veces a Ibiza. Aunque normalmente no tenía tiempo para hacer turismo, me dio tiempo a callejear por las calles empedradas y medievales de Dalt Vila y a soñar en la zona de las Salinas… Suficiente como para darme cuenta de que la Ibiza fiestera no es lo mío, pero sus playas y pueblos sí.

Callejuelas en Dalt Vila, Ibiza

Callejuelas en Dalt Vila, Ibiza

Julio: Viena

Después de varios años visitando Viena en Navidad para disfrutar de sus mercados de Navidad, este año fui por primera vez en verano. Aunque esperaba buen tiempo y poder bañarme en el Danubio, coincidí con una ola de frío. En lugar de frustrarme, aproveché para descubrir la Viena que sale en la película “Antes del Amanecer”, una de mis preferidas, para pasear por Naschmarkt, tomar muchos cafés y disfrutar de la ciudad como si viviera allí. El reto de bañarme sigue en pie… y no soy de las que se dan por vencidas, así que volveré.

Noria del Prater, Viena

Noria del Prater, Viena

Agosto

Cadiz

Por temas presupuestarios y sentimentales, este verano volví a la tierra de mi madre y de mis vacaciones cuando era pequeña. Además de visitar a la familia, que vive en la bahía de Algeciras, mi hermana y yo aprovechamos para visitar los pueblos blancos, redescubrir la tacita de plata, tapear en Tarifa, decepcionarnos con Tánger y bañarnos en algunas de las mejores playas que tiene el país (y el mundo). Fue una gran experiencia y no descarto repetirla más a menudo, porque me dejé muchos pueblos y playas en el tintero.

Playa en Barbate

Playa en Barbate

Roma

El último fin de semana de agosto (y primero de septiembre) pude cumplir uno de mis sueños: visitar Roma. Me acompañó Isabella, mi amiga de Viena y aunque sólo estuvimos 48 horas tuvimos tiempo de ver lo esencial y quedarnos con ganas de volver. Después de pisar el Coliseo y empaparnos de historia y arte el primer día, el segundo lo dedicamos al Vaticano. Fue el viaje del timo del helado y de la comida deliciosa

Río Tíber, Roma

Río Tíber, Roma

Huesca: Loarre, el Reino de los Mallos y San Juan de la Peña

A la semana de volver a Roma, aproveché una oferta de hotel en Loarre para ver su castillo, que hacía años que me llamaba la atención. Y, ya de paso, exploré la zona. El “Reino de los Mallos” es precioso, el turquesa del río Gállego una maravilla y el románico de San Juan de la Peña uno de los más espectaculares que he visto. La zona de la Hoya de Huesca tiene muchísimo por ver y el turismo rural es ideal para eso.

Castillo de Loarre, Huesca

Castillo de Loarre, Huesca

Octubre: Blogtrip a Albacete

Aunque tengo amigos en Albacete, nunca antes había estado. La oportunidad llegó de la mano de mi primer blogtrip, la #ABexperience. Con una compañía inmejorable, pudimos descubrir lo mucho que tiene por ofrecer una de las provincias menos explotadas turísticamente de España. Albacete vale la pena, y no sólo por sus ricas tapas o por el Museo de la Cuchillería, sino por una naturaleza privilegiada y escenarios de película a los que quiero volver para disfrutarlos con más calma.

#ABExperience en Ayna, la Suiza Manchega

#ABExperience en Ayna, la Suiza Manchega

Noviembre: Escocia

Aprovechando que una de mis mejores amigas organizaba un Ceilidh por su cumpleaños, me tomé 4 días para volver a mi lugar preferido en el mundo. Días de reencuentros con mis ex compañeras de piso, de mercados de Navidad, de excursiones, de rutas por valles poco conocidos, de visitar nuevos castillos y de fotografiar puentes y templos góticos, de probar nuevas comidas… Pero, sobre todo, días muy felices en los que mis amigas me recordaron que da igual que no nos veamos cada día porque sabemos que nos tenemos. En 2013 volveré, como cada año ;)

Castillo Campbell, Escocia

Castillo Campbell, Escocia

Diciembre: Viena

Dos veces en un año… pero no podía faltar a mi cita navideña con Viena. Esta vez nos centramos en curiosear los mercados de Navidad que hay en cada rincón con más calma, en saborear los cafés con más calma, recrearnos con las obras de Klimt… y en explorar por primera vez Viena bajo el manto de nieve que cubría todas las calles. Creo que no he pasado más frío en la vida, pero fue precioso!

Palacio del Belvedere bajo la nieve

Palacio del Belvedere bajo la nieve

Además, 2012 ha sido un año de muchas rutas de senderismo (una al mes, como mínimo), de descubrir rincones que tenía al lado de casa y que apenas conocía… He visitado varias zonas de Osona (el Santuario de Cabrera, el poblado íbero de Roda de Ter, el santuario de Sant Feliu, el Mercado Medieval de Vic…), seguido los pasos de Gaudí en la colonia Güell, probado los mejores bocadillos de Barcelona en Sagàs, descubierto el patrimonio natural y cultural de la Serralada Litoral, probado las nuevas camas de los hoteles Ibis y mucho más. Y quizás ese sea el mayor descubrimiento: aprender a disfrutar de aquellos lugares que están cerca y que no deberíamos pasar por alto. Porque para viajar no hace falta cruzar el planeta, sino disfrutar de cada nueva experiencia.

Santuari de Cabrera, Osona

Santuari de Cabrera, Osona

¿Qué le pido al 2013?

Pues además de salud para todos, estabilidad laboral para poder seguir cumpliendo sueños viajeros… Puestos a desear:

  • Aprender a manejar un trineo tirado por huskys (el lugar me da igual)
  • Una escapada a Bélgica o Amsterdam con mis amigas
  • Volver a Praga a ver a uno de mis mejores amigos.
  • Brasil o Argentina en verano
  • Volver a Londres
  • Visitar de una vez por todas a mis amigas que viven en varios lugares de Alemania (Freiburg, Frankfurt, Munich)
  • Ir a ver a mis amigos del País Vasco, Cantabria y Asturias (sería ideal una ruta en coche)
  • Australia y Nueva Zelanda, please… Si no este año, ¡de 2014 no pasa!
  • Volar a Copenhague con Isabella, mi amiga de Viena
  • Relajarme varios días en Formentera
  • Descubrir el sureste asiático y, en concreto, Camboya y Vietnam.
  • y mucho más… aunque todo se andará, porque me da que tendré que improvisar mucho ;)

Y vosotros, ¿qué le pedís al año que viene?

Mad About Catalunya: ruta senderista al Castell de Burriac desde Argentona

Como buena aficionada a la naturaleza, muchos fines de semana los dedico a hacer rutas senderistas sola, acompañada o en grupo. Me gusta combinar los paisajes, la flora y la fauna con lugares que tengan algún ingrediente cultural y la ruta que va desde Argentona hasta el Castell de Burriac es perfecta en ese sentido.

Era mi cuarta o quinta vez en el castillo, pero la primera desde Argentona. Me habían advertido de que la subida era más dura y complicada que desde Cabrera y ¡vaya si lo era! Subida constante (sin respiros, sin trozos de bajada, sin llanos) hasta llegar al castillo… Tardamos unas 2 horas, teniendo en cuenta que me paré varias veces a hacer fotos y para desayunar (y yo me tomo mi tiempo para desayunar)… y la recompensa al llegar arriba es espectacular.

Pero vayamos por pasos.

Un edificio medieval en el centro de Argentona

Un edificio medieval en el centro de Argentona

Empezamos a andar a las 9 de la mañana desde el centro del precioso pueblo de Argentona. Conocido por su Feria del càntir (botijo, en catalán), empezamos a andar hacia la Serralada Litoral. El sendero está perfectamente señalizado con unas balizas y con flechas. Pasamos junto a algunas casas modernistas espectaculares… e incluso alguna que tenía una puerta del garaje redonda parecida a la de Bolsón Cerrado.

Verja de una casa modernista en Argentona

Verja de una casa modernista en Argentona

Dejamos atrás la urbanización y empieza la ascensión, dejando a la izquierda una de las fuentes que han hecho famosa la zona… Son 10 kilómetros de ida y vuelta y si se hace sin parar, se tardan 2 horas y media en hacer toda la ruta. Aunque cuando lleguéis a la cima, exploréis el castillo y admiréis las vistas seguro que tardaréis algo más…

En fin, no tiene pérdida. Sólo hay que subir, subir y subir…

Subiendo pendientes hacia el Castillo de Burriac desde Argentona

Subiendo pendientes hacia el Castillo de Burriac desde Argentona

… i disfrutar del paisaje y de la naturaleza, que en otoño el Parc de la Serralada Litoral se pone precioso… Y entre los pinos y el azul del mar asoman provocadores los madroños maduros y las bellotas a punto de desprenderse de los árboles…

Pinos en el camino al Castell de Burriac desde Argentona

Pinos en el camino al Castell de Burriac desde Argentona

Madroños y bellotas en la serralada de Marina, Catalunya

Madroños y bellotas en la serralada de Marina, Catalunya

En todo momento el castillo nos guía. Es un faro al final del camino y visible desde todas partes, por lo que es imposible perderse.

Vistas del Castell de Burriac desde Argentona, Catalunya

Vistas del Castell de Burriac desde Argentona, Catalunya

El Castillo de Sant Vicenç de Burriac

El verdadero nombre del castillo que se alza sobre el turó (la colina) de Burriac es Castell de Sant Vicenç, en honor a la capilla medieval consagrada a San Vicente, que es una de las primeras construcciones en la zona. Elevado a 387,5 metros sobre el nivel del mar, pertenece al término municipal de Cabrera de Mar, justo al lado de Argentona. Es visible desde buena parte de la comarca del Maresme y domina el paisaje con vistas hasta Barcelona.

Cada vez que voy aprendo algo nuevo y me fascina aún más el hecho de que hace más de 10 siglos alguien fuera capaz de subir hasta allí y edificar una fortaleza tan imponente. En este enlace podréis ver una reconstrucción de cómo debería ser en su tiempo de esplendor.

Vistas de la Torre del homenaje del Castell de Burriac, Cabrera de Mar

Vistas de la Torre del homenaje del Castell de Burriac, Cabrera de Mar

Aunque buena parte de su interior está en ruinas, la torre del homenaje, parte de las murallas y algunos muros han sobrevivido al paso del tiempo. El castillo se levantó sobre la roca de Burriac a finales del siglo X, aunque se han encontrado restos de una cisterna romana del siglo II-I aC en el mismo lugar. Su historia está vinculada a algunos de los grandes nombres de la historia catalana como el conde de Barcelona Berenguer Ramon I y su madre, la condesa Ermessenda. Entre los siglos XII y XIII se construyó la torre del homenaje, el almacén y la capilla. Y sobre el siglo XV se expandió el recinto. Es muy curiosa la existencia de 3 grandes depósitos de agua en el castillo para almacenar el agua de la lluvia o la que subían los habitantes del castillo, dada la inexistencia de fuentes en la cima de la colina. Finalmente, hacia el siglo XVIII dejó de utilizarse el castillo y en 1836 se abandonó la capilla.

Sus vistas privilegiadas lo convirtieron en un punto clave para el control de la zona y las comunicaciones durante siglos, en especial durante los ataques piratas de la Edad Media

Vistas del Maresme desde el Castell de Burriac, Cabrera de Mar

Vistas del Maresme desde el Castell de Burriac, Cabrera de Mar

Aunque visto lo duro del ascenso desde Argentona podría parecer que no habría nadie en la cima… resulta que desde Cabrera de Mar el acceso es mucho más sencillo, fácil y rápido… y por eso suele haber bastante gente. Así que si queréis disfrutarlo con calma, madrugad e id pronto. ¡Os compensará!

La vuelta se hace por el mismo camino que la ida y es mucho más fácil y rápida… A la vista del buen día que hacía, aproveché para explorar Argentona y conocer algunos de sus encantos… Como la bonita iglésia gótica de Sant Julià, que tiene algunas de las gárgolas más curiosas que he visto en la vida.

Iglesia Parroquial de Sant Julià en Argentona

Iglesia Parroquial de Sant Julià en Argentona

Gárgolas en la iglesia de Sant Julià de Argentona

Gárgolas en la iglesia de Sant Julià de Argentona

El patrimonio modernista en Argentona es muy importante. Tanto que el arquitecto Josep Puig i Cadafalch tenía aquí su casa de veraneo. Como que estaba cerrada por reformas, ya tengo excusa para volver :)

Casa de veraneo de Josep Puig i Cadafalch en Argentona

Casa de veraneo de Josep Puig i Cadafalch en Argentona

Y, para redondear la ruta y recuperar fuerzas, nada mejor que probar uno de los ricos dulces artesanos del Forn Can Moré, que lleva más de 150 años haciendo pan y otras delicias. Su coca de recapte es de campeonato.

Si os animáis, aquí tenéis un enlace con la ruta y algunos datos técnicos. Y si tenéis alguna duda… estoy aquí ;)

Mad About France: Lagrasse, un pueblo de cuento

Después de un día y dos noches estupendas en Carcassonne, el fin de semana de chicas llega a su fin. El domingo tocaba volver a casa… pero como no teníamos prisa y tampoco nos apetecía demasiado retomar la rutina decidimos dar un pequeño rodeo y explorar la campiña francesa del Languedoc. Una buena amiga y mejor blogger, Roser Goula, me recomendó pasar por “un des plus beaux villages de France”Ella había estado allí en una época algo más cálida que enero… pero el reclamo de su abadía románicasu casco histórico medieval y su buena reputación eran motivos más que suficientes para ir. 

Escudo de Lagrasse

Escudo de Lagrasse

Desde Carcassonne hasta Lagrasse el paisaje es una sucesión de valles y viñedos precioso. A pesar del frío que hacía, disfrutamos muchísimo de la experiencia de descubrir esta pequeña población cruzada por el río Orbieu y cuyos orígenes se remontan a la construcción de la abadía benedictina en el siglo VII y a una carta del mítico Carlomagno. Aunque he visto pueblos más bonitos, debo reconocer que hace honor a su nombre, que todo es monísimo y precioso… y que pasar unas horas allí fue una gran decisión.

Pueblo medieval de Lagrasse

Calle medieval de Lagrasse

Rincón de Lagrasse

Rincón de Lagrasse

Era todo tan mono que, obviamente, lo primero que hicimos fue dar una vuelta, callejear y explorar el casco histórico de Lagrasse. 

Plano de Lagrasse

Plano de Lagrasse

Nuestros pasos nos llevaron a l’église Saint Michel (s. XIV), aunque estaba cerrada igual que la oficina de turismo, a varias mansiones medievales, a una plaza porticada que me recordó a la Porxada de Granollersla Tour de Plaisance (s. XIV – XV). 

Plaza porticada de Lagrasse

Plaza porticada de Lagrasse

Tour de Plaisance, Lagrasse

Tour de Plaisance, Lagrasse

Cruzamos el maravilloso Pont Vieux de 1303…

Lagrasse y el Pont Vieux

Lagrasse y el Pont Vieux

… y llegamos a la famosa Abadía de Sainte Marie, para darnos de bruces con la cruda realidad de que estaba cerrada. Nuestro gozo en un pozo y un motivo más que suficiente para volver ;)

Abadía de Sainte Marie de Lagrasse

Abadía de Sainte Marie de Lagrasse

ABADÍA DE SAINTE MARIE DE LAGRASSE

Horarios de apertura (2012):

– De enero a marzo y de noviembre a diciembre: 10 – 12.30h 14 – 17h

– Abril, mayo, junio y octubre: 10 – 12.30h 14 – 18h

– Julio, agosto y septiembre: 10 – 19h

Tarifas

– Adultos: 4 €

– Niños (de 6 a 15 años): 1 €

– Grupos (mínimo 15 personas): 2.50 €

Abadía de Lagrasse

Abadía de Lagrasse

Un rato más tarde, con todo el dolor por no haber podido descubrir una de las joyas del románico francés, volvimos al coche y nos despedimos de Lagrasse… hasta la próxima, porque volveremos seguro, aunque sólo sea para bañarnos en verano en las cristalinas aguas del río Orbieu :)

Río Orbieu a su paso por Lagrasse

Río Orbieu a su paso por Lagrasse

Mad About France: Carcassonne de noche

Carcassonne es una ciudad para disfrutarla de día y de noche. Aunque su vida nocturna es más bien escasa (estuvimos una hora buscando algún sitio donde celebrar el cumpleaños de una de nosotras, no encontramos nada… y los locales no nos supieron indicar), deambular por las callejuelas y murallas teñidas de amarillo de la ciudadela es un pequeño placer. El ascenso es rápido y fácil… sólo hay que seguir nuestros pasos en dirección al “castillo” que domina la zona.

La cité de Carcassonne iluminada por la noche

La cité de Carcassonne iluminada por la noche

De camino a la Cité de Carcassonne

De camino a la Cité de Carcassonne

El paseo por callejuelas tenuemente iluminadas y la soledad de una fría noche de enero ciertamente le dieron el toque especial a nuestra escapada nocturna. No había nadie y en momentos sentíamos que la ciudad estaba desierta… Al final de la subida nos esperaba, en exclusiva para nosotras, uno de los conjuntos monumentales más impresionantes que he pisado.

La cité de Carcassonne iluminada por la noche

La cité de Carcassonne iluminada por la noche

Las murallas de Carcassonne por la noche

Las murallas de Carcassonne por la noche

Nos tomamos nuestro tiempo para desandar los pasos que habíamos andado por la mañana, para recorrer los mismos paisajes y ver la ciudad bajo una luz diferente. Realmente, fue una noche para recordar toda la vida… Era tan fácil sentirse en plena Edad Media (lástima de las farolas y los focos). Vale muchísimo la pena!

Mural pseudo-gótico de vuelta a Carcassonne

Mural pseudo-gótico de vuelta a Carcassonne

Ya de vuelta al coche, bajando hacia la parte nueva de la ciudad, pasamos junto a unos murales que decoraban toda una pared con ilustraciones de batallas pintadas al estilo gótico. Pasado el río, el puente viejo nos obsequió con otra bella estampa de la ciudadela, de la que nos despedimos para continuar la escapada de chicas en otra parte ;)

Carcassonne de noche

Carcassonne de noche

Mad About France: Un fin de semana en Carcassonne

Este post llega con meses de retraso y quizás para contrastar con el calor espectacular que está haciendo últimamente, me apetecía compartir el fin de semana de chicas que pasé a finales de enero con unas amigas en Carcassonne. Llegamos un viernes cuando ya oscurecía y nos alojamos en uno de los prácticos y cómodos estudios del aparthotel a las afueras de Carcassonne Appart City. Medio muertas después de más de 3 horas de coche desde Barcelona, cenamos y cargamos las pilas para el día siguiente.

Nos levantamos muy temprano para visitar La Cité de Carcassonne, la antigua ciudadela fortificada y reconstruida en el siglo XIX por el controvertido Violet-le-Duc. Casi toda la gente que conozco me había advertido de las hordas de turistas, de la marea humana que a penas te deja disfrutar de las callejuelas de una de las construcciones medievales más impresionantes que he visto en la vida, perderte por sus rincones… Me habían dicho que era como las Ramblas… pues bien, hacía tantísimo frío que ¡no había casi nadie! Íbamos abrigadísimas y disfrutamos como niñas explorando lo mejor de Carcassona.

Entrada a Carcassonne por la Porte Narbonnaise

Entrada a Carcassonne por la Porte Narbonnaise

¿QUÉ VER EN CARCASSONNE EN UN DÍA?

Nada más cruzar la Porte Narbonnaise (la más habitual para entrar, ya que está justo al lado del parquing), a mano derecha, está la Oficina de Información Turística, donde nos dieron un plano estupendo del recinto de La Cité.

Mapa de La Cité de Carcassonne

Mapa de La Cité de Carcassonne

Nos dejamos llevar por sus calles empedradas, sus edificios con siglos de historia en cada piedra y por rincones encantadores a la vuelta de cada esquina. Quizá porque no era temporada turística, muchas de las tiendas de souvenirs estaban cerradas… pero casi que mejor, porque el nivel de horterada era similar al de tantos otros lugares…

Calle de La cité de Carcassonne

Calle de La cité de Carcassonne

… para acabar en el Chateau Comtal. Previo pago de una entrada de 8,50 €, tuvimos acceso libre a todas las salas del palacio, a una exposición bastante completa de capiteles y demás objetos de piedra góticos y a la joya de la corona: las murallas. El paso por pasarelas de madera y piedra, entre torres, ofrece algunas de las vistas más espectaculares de la ciudad vieja y de la nueva, que se extiende junto al río, fuera del recinto medieval.  Aunque prescindible si queréis ahorrar, la visita vale la pena.

Entrada al Chateau Comtal de Carcassonne

Entrada al Chateau Comtal de Carcassonne

La siguiente parada (atención, que cierran al mediodía) fue la Basílica de Saint Lazare y Saint Celse. Un prodigio de la arquitectura gótica reconstruido con maestría (no exenta de polémica) por el mismo Violet-le-Duc, que devolvió Carcassonne a su gloria pasada y la recuperó para que hoy la podamos conocer. Sus vidrieras son dignas de atención.

Puerta de la Basílica de Saint Nazare y Saint Celse en Carcassonne

Puerta de la Basílica de Saint Nazare y Saint Celse en Carcassonne

Y algunas de las gárgolas de su exterior, de lo más sorprendente ;)

Gárgola en la Basílica de Saint Nazaire en Carcassonne

Gárgola en la Basílica de Saint Nazaire en Carcassonne

Seguimos paseando y maravillándonos por la tranquilidad de Carcassonne en enero, degustandola como si fuéramos unas lugareñas y tomándonos nuestro tiempo.

Calles de Carcassonne

Calles de Carcassonne

Una vez escudriñado hasta el último rincón del núcleo de la Cité, otro de los platos fuertes: pasear por la muralla exterior. Dimos la vuelta entera a todo el recinto. Nos llevó un rato, pero nos permitió ver la ciudad desde otra perspectiva, conocer los sistemas defensivos de que disponía y alejarnos aún más de la poca gente que había.

Murallas exteriores de La Cité de Carcassonne

Murallas exteriores de La Cité de Carcassonne

Y es una de las mejores maneras de descubrir una puerta menos masificada, más desconocida y que a mi me encantó: la Porte d’Aude.

Porte d'Aude en Carcassonne

Porte d’Aude en Carcassonne

Después de una visita tan completa, bajamos tranquilamente, deshicimos nuestros pasos, nos perdimos por el entramado de la Carcassonne moderna que se extiende a los pies de la fortaleza y llegamos hasta el Puente Viejo, desde el que las vistas de la ciudadela en todo su esplendor son magníficas.

La Cité de Carcassonne vista desde el Pont Vieux

La Cité de Carcassonne vista desde el Pont Vieux

Volvimos por la noche, para hacer fotos de las murallas iluminadas… pero eso es otra historia.

¿CÓMO LLEGAR A CARCASSONNE?

– En coche: Desde Barcelona, tomar la AP7 hasta Francia; seguir las indicaciones hasta Narbonne y, una vez allí, desviarnos en dirección a Toulouse. Carcassonne está a medio camino y muy bien señalizada.

Otros viajeros en Carcassonne #postamigo

– Callejeando por el planeta recorrió la ciudad y el legado de los cátaros en Ruta de Albi a Carcassonne y en Ruta de Carcassonne a Minerve

– Viajeros Callejeros hicieron una ruta muy interesante por varios castillos del Languedoc y por Carcassonne

– Lala Viajera nos lo cuenta todo sobre Carcassonne

Mad About Huesca: visitando el castillo de Monzón

Una de las actividades centrales de nuestro fin de semana en Huesca fue visitar el castillo de Monzón. Nos acercamos a esta imponente fortaleza medieval después de comer. El efecto de atracción era muy fuerte, ya que desde buena parte de la zona se divisa, en lo alto de una peña, dominando el paisaje de forma majestuosa durante más de diez siglos…

Vistas del castillo de Monzón

Vistas del castillo de Monzón

El origen del castillo de Monzón se remonta a una primera edificación y una torre árabe del siglo X, que en 1089 conquistó a los musulmanes el fundador del reino de Monzón, el rey Sancho Ramírez. Ya en manos cristianas, en 1143 la fortaleza pasó a manos de la orden del Temple. Los famosos caballeros templarios se encargaron de dotarlo en gran medida del aspecto que hoy en día presenta: le añadieron una iglesia, galerías subterráneas, nuevas torres, unas murallas más reforzadas, caballerizas, el refectorio y los dormitorios para estos monjes guerreros. Uno de los huéspedes más famosos del castillo de Monzón fue el rey de la corona de Aragón Jaume I, que pasó allí su niñez y fue educado bajo la tutela del comendador Guillem de Montredón. En su honor hay una estatua frente al Conservatorio Miguel Fleta.

Monumento al rey Jaume I en Monzón

Monumento al rey Jaume I en Monzón

Tras la orden de disolución del Temple en 1309, el castillo de Monzón fue el último bastión templario ante las tropas del rey Jaume II, que se encontraron ante una resistencia heroica. Finalmente, los habitantes del castillo acabaron capitulando y la fortaleza pasó a manos hospitalarias, en dependencia de la Castellanía de Amposta. Posteriormente, a partir del XVII y especialmente en el siglo XVIII el complejo fue transformado en una fortaleza moderna y se le añadieron los baluartes exteriores de ladrillo. La fortaleza fue un Cuartel de Artillería y mantuvo guarniciones hasta el siglo XIX, de ahí su excelente conservación y su impresionante aspecto. Actualmente alberga un Centro de Interpretación Templario incluído en la Ruta Domus Templi y es Monumento Nacional desde 1949.

Vistas del castillo de Monzón

Vistas del castillo de Monzón

Pues bien, llegamos hasta la misma entrada del castillo en coche, lo aparcamos allí (el parking es gratuito), recogimos las entradas (venían incluidas con la estancia en la casa rural El Pilaret), la audioguía (super recomendable) y empezamos a explorar. Nuestra visita duró unas 2 horas, pero podríamos haber estado mucho más rato :)

Cruzamos el foso, paseamos por los baulartes y nos hicimos mil fotos antes de emprender el ascenso por la cuesta que lleva hacia la Plaza de Armas.

Entrada al castillo templario de Monzón

Entrada al castillo templario de Monzón

En este punto, además de la espectacularidad de las murallas, nos llamó muchísimo la atención una especie de antiguo almacén que tenía más pinta de ser una lúgubre mazmorra que otra cosa…

Mazmorra del castillo de Monzón

Mazmorra del castillo de Monzón

Y luego continuamos el ascenso hasta la cima, que es donde se ubican los dormitorios de los templarios. Aunque no lo pudimos comprobar, cuentan que del interior de este edificio de dos plantas parte un túnel subterráneo que salía al río Cinca, en el valle.

Dependencias templarias en el castillo de Monzón

Dependencias templarias en el castillo de Monzón

Justo enfrente está la Torre del homenaje, en cuyo interior hay una exposición de planos, dibujos y materiales del Castillo de Monzón muy interesante. Vale la pena subir hasta la azotea, que es una estupenda atalaya desde la que se divisa toda la zona.

Torre del homenaje del castillo de Monzón

Torre del homenaje del castillo de Monzón

El conjunto lo completan otras muchas dependencias la Torre de Jaume I, la sala capitular o refectorio y el Templo, dónde se puede ver una muestra sobre la orden templaria, su expansión y su final.

Iglesia del Castillo de Monzón

Iglesia del castillo de Monzón

En plena plaza de armas alguien colocó una horrenda escultura de un Cristo que, afortunadamente, no empaña las maravillosas vistas que dominan todo el paisaje. En plena tarde, mientras caía el sol, disfrutamos de momentos de una gran belleza. Aún hoy me pregunto cómo debían sentirse los templarios mientras los asediaban y sus dominios acababan de desmoronarse…

Vistas de Monzón desde el castillo

Vistas de Monzón desde el castillo

Vistas de Monzón desde el castillo al atardecer

Atardecer sobre Monzón visto desde el castillo

Atardecer sobre Monzón

Atardecer sobre Monzón

QUÉ MÁS HACER EN MONZÓN?

Si aún tenéis tiempo, ahí van algunas recomendaciones que también valen la pena ver en Monzón:

  • Casa Natal del intelectual Joaquín Costa, máximo representante del Regeneracionismo político
  • Centro Temático del Canal de Aragón y Cataluña
  • Casa de la Cultura de Monzón
  • Centro de Historia de Monzón y Cinca Medio
  • La concatedral románica de Santa María del Romeral
  • La iglesia renacentista de San Juan Bautista
  • La Casa Consistorial, que preside la plaza mayor y alberga a la oficina de turismo.
  • Varios edificios históricos: Palacio de los Luzán, Palacio de los Fortones, la Casa Pano o la casa de la Zazurca.
  • El puente viejo

Relatos de otros viajeros #Postamigo

Una oferta muy variada que seguro que da para más de un día.

Mad About Scotland: un día en Saint Andrews

El penúltimo día de nuestro viaje a Escocia lo pasamos en Saint Andrews, ciudad universitaria, cuna del golf y uno de los sitios más encantadores de la costa oriental del país. Era mi tercera visita y quería enseñarle a mi compañera de viaje lo mejor de la ciudad, así que la recorrimos de pe a pa para descubrir porqué Saint Andrews tiene una reputación tan buena.

West Sands beach in Saint Andrews

Playa de West Sands en Saint Andrews

Con una población que no llega a los 20.000 habitantes, Saint Andrews es conocida básicamente por 4 cosas (el orden de los factores no altera el producto):

  1. Por ser la cuna del golf (según cuentan, ya se jugaba en el siglo XV y era tan popular que en 1457 el rey James II lo prohibió porque interfería con las prácticas de tiro al arco de sus tropas; poseen el mítico y antiguo campo de golf Old Course, junto al mar, a las dunas… precioso!; y es la sede del Royal and Ancient Golf Club, que se fundó en 1754 y que es el órgano superior de todo el golf que se juega en todo el mundo mundial).
  2. Porque alberga la tercera universidad más antigua del mundo anglosajón, la primera de Escocia y una de las más prestigiosas del Reino Unido: la Universidad de Saint Andrews. Si a esto le sumáis que allí estudiaron y se conocieron el príncipe Guillermo y Kate Middleton… entenderéis porque hay tantos grupos de jubilados monárquicos de visita.
  3. Su catedral y su castillo: antiguos, en ruinas y maravillosos.
  4. Por la playa de West Sands por dónde corrían los protagonistas de la película Carros de Fuego a cámara lenta mientras sonaba de fondo la banda sonora de Vangelis.

Qué ver en un día en Saint Andrews?

La ciudad es relativamente pequeña, accessible y con un día para explorarla (incluso menos) es suficiente. Saint Andrews conserva muy bien el modelo de ciudad medieval con calles conectadas por callejones y, al igual que Oxford y Cambridge, la universidad no tiene campus: sus edificios históricos están distribuidos por todo el casco urbano, dando lugar a plazas verdes y jardines encantadores donde dejar pasar el tiempo.

Así que, si vais a Saint Andrews (como nosotras) no podéis dejar de visitar todos estos sitios:

Catedral de Saint Andrews

Catedral de Saint Andrews

CATEDRAL DE SAINT ANDREWS

Las magníficas ruinas de la que una vez fue la catedral más grande y ricamente decorada catedral de la Gran Bretaña permiten hacerse una idea de lo espectacular que debía ser el lugar en la Edad Media, cuando era la meca de los peregrinos que iban hasta este remoto rincón del mundo para adorar los huesos de San Andrés (que estuvieron en algún momento enterrados bajo el altar). Fundada en 1160, la catedral de Saint Andrews no se consagró hasta 1318 (en una ceremonia en la que estuvo presente el rey Robert I) y tras la Reforma Protestante, en 1559 fue saqueada. Hoy en día las lápidas del cementerio han tomado el lugar, de la torre central y los seis torreones sólo quedan los dos de la cara este y uno de los dos del lado oeste, que se elevan más de 30 metros sobre el suelo.

Lápida funeraria de la catedral de Saint Andrews

Lápida funeraria de la catedral de Saint Andrews

En el recinto también está la imponente Torre de Saint Rule, que es lo único que queda en pie de la antigua Iglesia del mismo nombre que ocupaba el lugar antes de la construcción de la catedral y que albergó hasta ese momentos los restos mortales del santo. Francamente, si hace buen día vale mucho la pena subir hasta arriba de todo: las vistas de Sant Andrews y el mar son espectaculares.

En la misma zona también se pueden ver partes del Priorato del siglo XIII, con sus arcos góticos y el Museo de la Catedral, que expone una destacable colección de lápidas medievales (vale, si os van estas cosas… que a mi sí!) y el sarcófago del santo que es una obra maestra de la escultura picta (me va la arqueología, sorry :) ).

Horarios: 9.30 – 17.30h (primavera-verano) / 9.30 – 16.30h (otoño-invierno)

Precios: Gratis (cementerio y recinto de la catedral) / 4’50 – 2’70 pounds (Museo + torre) / 7’60 – 6’10 pounds (entrada conjunta con el castillo)

CASTILLO DE SAINT ANDREWS

Castillo de Saint Andrews

Castillo de Saint Andrews

Saliendo de la catedral y bordeando el acantilado… a poca distancia aparece el castillo de Saint Andrews. Básicamente en ruinas, el lugar tiene encanto y aunque sólo sea por visitar su complejo de túneles (el ejemplo más antiguo de Europa de lo horrible que debía ser vivir en estado de sitio en la Edad Media). Es fácil perder la noción del tiempo en los húmedos, lúgubres y bajos túneles que recorren el recinto bajo tierra… y 100% recomendable! Junto con la mazmorra, of course. El castillo data de alrededor del año 1.200 y fue durante siglos la residencia de los obispos y arzobispos de Saint Andrews.

Horarios: 9.30 – 17.30h (del 1 de abril al 30 de septiembre) / 9.30 – 16.30h (del 1 de octubre al 31 de marzo)

Precios: 5’50 – 3’30 pounds (Castillo) / 7’60 – 4’60 pounds (entrada conjunta con la Catedral).

Acantilados de Saint Andrews

Acantilados de Saint Andrews

CENTRO HISTÓRICO

Por su tamaño, Saint Andrews es perfecta para callejear. El ambiente universitario, sus edificios de piedra, los pequeños cafés… todo la hace ideal para deambular sin prisas y disfrutar del tiempo. Vale la pena pasar por la antigua puerta de la muralla de West Port, la principal puerta de entrada a la ciudad (si venís en bus, tendréis que cruzarla, porque está muy cerca de la estación), el callejón de Louden’s Close y la capilla del siglo XVI de la Blackfriars Chapel.

El ayuntamiento, en pleno centro, es de estilo victoriano. Enfrente está la iglesia parroquial Holy Trinity, del XIV, y muy cerca está el Saint Mary’s College (fundado en 1537), que hoy en día acoge la biblioteca de la Universidad. El árbol que hay en el patio central tiene más de 250 años y es perfecto para una siesta a media tarde, o para un picnic.

Campo de golf de Saint Andrews

Campo de golf de Saint Andrews

SAINT ANDREWS Y EL GOLF

Para los amantes del golf, además de poder practicarlo en los varios campos de Saint Andrews, junto a la playa está el British Golf Museum. Realmente, es muy interesante… pero después de verlo una vez, pues no volví. En lugar de eso nos dedicamos a pasearnos por el césped, pisar el legendario campo del Old Course para luego cruzar las fantásticas dunas (si no fuera por el frío y el verde, me hubiera creído que estaba en Tarifa) y pasear por las preciosas playas de arena blanca de la ciudad. Por supuesto, nos marcamos un sprint final en slow motion en honor a Carros de Fuego del que afortunadamente no hay constancia documental!

Saint Andrews dunes

Dunas de la playa de Saint Andrews

Para reponer fuerzas después del turisteo, nada mejor que un helado o un smoothie en Café Janneta B Janetta (31-33 South Street), disfrutado al sol. No hay mejor manera de despedir a una ciudad tan encantadora que tomando algo dulce y disfrutando del buen clima de Saint Andrews, donde parece que llueve menos y hace más sol que en el resto de Escocia.

CÓMO LLEGAR A SAINT ANDREWS

Aunque nosotras fuimos en coche, Saint Andrews es fácilmente accesible en transporte público:

  • Autobús: desde Edimburgo, la empresa Stagecoach Fife tiene por lo menos un bus cada hora a Saint Andrews (tarda 2 horas). Desde Stirling, hay que tomar el bus número 23.
  • Tren:  Saint Andrews no tiene estación de tren, pero la vecina Leuchars (está a 5 kilómetros) sí. Hay trenes desde Edimburgo cada hora y sólo tarda 1 horita. Una vez allí, hay bastantes conexiones vía bus local (el 96 y el 99), se puede tomar un taxi… o andar!

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Notas desde algún lugar – Un paseo descubriendo los rincones de Saint Andrews